En las últimas horas se conoció que el Grupo de Prevención Motorizada persiguió y disparó balas de goma contra un joven de nuestra ciudad que habría intentado evadir un control en moto. El chico debió ser atendido por el impacto en su pie y las imágenes del momento en que era atendido en plena calle se viralizaron ayer.
Para el Municipio, según el informe oficial de la Secretaría de Seguridad, se trató de una situación de “resistencia a la autoridad”. La versión oficial es que “en la tarde del domingo, durante la implementación de “Operativo de Interceptación Vehicular”, dos masculinos que circulaban en una motocicleta al advertir el operativo, esquivan el mismo, siendo seguidos por personal y motocicletas del GPM (Grupo de Prevención Motorizada) apostados a tal fin”. Además, asegura que “los motocicletas (sic) en fuga toman varias calles en sentido “CONTRAMANO” poniendo en riesgo la integridad física de los transeúntes, logrando los efectivos luego de realizar un disparo de advertencia con posta de goma, cesar la acción de fuga, poniendo a disposición de la justicia a ambos masculinos para quienes se instruyen actuaciones judiciales”.
Durante el fin de semana, este grupo encabezó operativos en distintos puntos de la ciudad y uno de ellos derivó en esta situación. Una metodología que no solo pone en riesgo a quienes intentan escapar de los controles en moto, sino también a cualquier vecino que circule por la zona en vehículo o caminando y que de repente puede encontrarse no solo con quienes huyen sino también con la policía persiguiendo y disparando balas de goma.
¿Esta es la “solución” de la gestión Ratto ante los reclamos de los vecinos por las motos, con sus ruidos y molestias? ¿Qué otras consecuencias pueden traer estos operativos?