Mi Lugar Fitness es un verdadero emprendimiento familiar. En el gimnasio trabajan Laura Azar, su marido, Guillermo Ciaffardini, y sus hijos Ramiro, Lucas y Pamela.
Cada uno en su especialidad, combinan danzas, ciclismo, rutinas de entrenamiento y musculación y la llegada especial de docentes de folclore y artes marciales.
En esta charla, Laura Azar y Ramiro Ciaffardini repasaron la historia del emprendimiento y los desafíos y satisfacciones de trabajar en familia.
¿Cómo empezaste a vincularte con la danza y el deporte?
Laura Azar: “Arranqué de muy chica con la danza, me recibí de profesora nacional de danzas clásicas y españolas a los 18 años. Lo hice paralelamente al secundario y al profesorado de guitarra, así que la música siempre estuvo. Después por esas vueltas de la vida una se fue a estudiar a Buenos Aires pero siempre buscando un lugar para hacer lo que me gustaba. Estudié abogacía, terminé y cuando me casé me vine para Areco. Después de un tiempo, cuando mis dos primeros hijos todavía eran chicos, surgió la posibilidad de empezar a dar clases de gimnasia localizada. Arrancamos en el Club Tempestad y después en el Centro de Jubilados, donde estuve 17 años. Siempre hacía otras cosas, ese costado era como un extra. Empecé a estudiar educación física en Pilar y sumé ritmos latinos. Me recibí de profe y en ese tiempo empezaba a sonar la palabra zumba. Tenía una amiga brasilera que se recibió conmigo que contaba que allá hacía mucho estaba zumba y después hicimos el curso de instructoras de zumba sin saber lo que iba a pasar”.
Ahí explotó la zumba…
“Lo trajimos al Centro de Jubilados como una muestra, como una presentación, y ahí empezó la locura zumbera. De un mes a otro se iba incrementando la cantidad de gente, todo por el boca a boca. Daba clases en el Centro de Jubilados, en el Club Huracán, hasta llegué a dar en la cava del Tokio y empezaron a aparecer las ganas de tener un espacio propio, pero me daba miedo. Eventualmente surgió la posibilidad de alquilar un espacio sobre calle Del Valle y se fue sumando mi familia. Rama era jugador, en esos momentos estaba en Gimnasia y Esgrima de La Plata donde hizo inferiores, y volvió a Areco por una lesión. Como él también había estudiado educación física en La Plata se sumó. Después también se fueron sumando mi marido y mi hija como ciclistas en ese momento con clases de bici y acá estamos, siempre firmes y remando, ayudándonos entre nosotros para seguir ofreciéndole a la gente lo que sabemos hacer de la mejor manera posible. Nuestro eslogan es salud, deporte y bienestar, así que creo que con eso te resumo un poco a lo que apuntamos”.
¿Cómo es trabajar con tu mamá y el resto de tu familia?
Ramiro Ciaffardini: “Siempre le agradezco a mi mamá, porque ella me dio la posibilidad de empezar en esto, de acompañarnos, y siempre pensamos que en familia es más fácil. La verdad nunca imaginé estar así, pero me pone muy feliz estar con los nuestros. Cuando arranqué ya estaba haciendo algunos personalizados de fútbol con chicos de Areco y cuando pegué la vuelta definitiva, había empezado a trabajar en el Club San Carlos de Sarmiento. Esos fueron mis primeros pasos como profe, con infantiles y por supuesto con arqueros, que he hecho muchas clínicas porque el fútbol me dio la posibilidad de conocer a mucha gente y explorar este puesto que es el que me gusta. Agradezco mucho poder trabajar de lo que amo y hacerlo con mi familia”.
¿Cómo fue que terminaron trabajando todos juntos con tu marido y tus tres hijos?
L.A: “Creo que se dio naturalmente. Particularmente mi sueño siempre fue tener una academia de danza, pero uno se adapta al lugar y a cómo viene la cuestión. Así pudimos tener el espacio propio con el gimnasio y compartirlo con la familia es una bendición. Soy una persona muy agradecida porque independientemente de que uno siempre fue laburante, nunca nos sobró, y poder llegar a tener un espacio propio y compartirlo con la familia es una bendición. Cada uno apunta a lo suyo, pero siempre tratando de que el objetivo en común sea que el lugar esté bien representado y que la gente que venga se sienta cómoda”.
¿Qué opciones tienen hoy en el gimnasio?
L.A: “Tenemos clases de indoor, de preparación física, entrenamientos y musculación con los chicos, que arman la rutina de acuerdo a la necesidad de cada persona que se acerca y hacen el seguimiento. Mi hija también tiene conocimientos de nutrición y puede acompañar desde ahí. Tenemos clases de step que incorporamos recientemente y también folclore con Juan Manuel Esquivel, además de taichí y kung fu con Santiago Krause y taekwondo con un profe que viene de Olivos. En mi caso doy también clases de stretching y localizada que como aprendí con danzas clásicas, lo encaro desde ese lugar pero son clases de estiramiento que mejoran la postura. Y por supuesto zumba, ahora incorporando de nuevo zumba gold para adultos mayores. Tenemos amplitud de horarios: lunes, miércoles y viernes estamos de 8 a 22 hs de manera corrida y martes y jueves hacemos un parate de 13 a 15 hs y vamos de 8 a 13 hs y de 15 a 22 hs”.
¿Cómo ves hoy el presente de este trabajo en familia?
L.A: “Mi marido Guillermo tiene su trabajo en el hospital hace 30 años y esto es otra faceta, pero con Lucas y Ramiro esto es nuestro trabajo netamente, incluso Rama inauguró su espacio propio con su señora en Sarmiento. Además Pame, mi hija, está estudiando nutrición que ahora está en pausa pero con posibilidades de retomar, además de administración de empresas en la UNSADA, así que todo aporta a la organización, a mejorar. Somos un emprendimiento familiar, respetando cada uno sus espacios y sus formas de ser. Cada uno tiene disciplinas y objetivos distintos y más allá de ser un emprendimiento familiar, hay cosas que cumplir y que no es que somos más flexibles por ser familia, tenemos una línea de trabajo y no nos corremos de ahí. En el calco que está en la puerta dice Laura Azar, pero la verdad que les digo a los chicos que habría que sacarlo, porque Mi Lugar Fitness somos todos”.