La marca arequera volvió a lograr medalla de oro en la competencia. Fue en la categoría alfajor bajonero artesanal, con una propuesta que combina dulce de leche respostero, corazón de dulce de leche colonial y maní tostado.

El Campeonato Argentino del Alfajor fue a principios de este mes en el estadio de Ferro y participaron productores industriales y artesanales de todo el país. Hannover es habitué de la competencia y ya obtuvo premios en ediciones anteriores, como el año pasado con el bronce en delicia blanca artesanal por un alfajor de baño blanco y relleno de pistachos caramelizados y pasta de pistachos.

“Es un alfajor grande, que pesa alrededor de 110 gramos, tiene doble cobertura para que las tapas queden crocantes y relleno de dulce de leche repostero y un corazón de dulce de leche colonial con maní tostado”, detalló Joel Fallet de Hannover. “Propusimos dos alfajores en distintas categorías. Uno no logró premio y este se quedó con el oro en la categoría bajonero. Muchas veces la diferencia es muy poquita, quizás por 0,5 de puntuación quedás abajo del tercer lugar, así que no sacar premio no quiere decir que el alfajor no tiene valor. Una de las categorías a las que aspiraba con este alfajor era ‘Éxtasis de dulce de leche’ porque tiene dos tipos de dulce de leche. No salió en esa, pero conquistó los corazones del jurado como alfajor bajonero”.

El creador de la marca explicó que “decimos hacer un alfajor bajonero porque está en tendencia, es un producto bien aceptado, que se consume. Por eso pensamos por qué no crear nuestra versión y darle al público lo que quiere. Se nos ocurrió hacerle un doble relleno porque un alfajor bajonero tiene que ser potente, levantarte con mucha azúcar. Las tapas también son de un cacao más intenso, es mucho dulce de leche, le sumamos maní. Sacar este premio ya despertó en nosotros la idea de crear toda una línea de alfajores bajoneros”.  

Joel vivió la premiación con muchísimos nervios. “El momento fue brutal. Quedaba mi última categoría, la de alfajor artesanal bajonero, que además era la última de todas y encima el oro es lo último que se entrega. Ya venía comiéndome no las uñas, los dedos. Anunciaron bronce y plata y no escuchaba nada, pero cuando llegó el turno del oro y dijeron Hannover, me comí todos los nervios. Fue la última medalla de la última categoría”.

Hannover está atravesando cambios. Dejó su local en el centro y está poniendo a punto un nuevo espacio en avenida Quetgles casi Durán y probando nuevos productos. “Nuestro negocio y nuestra familia han tenido cambios que hacen necesario tomar decisiones”, relató el productor. “Estoy agradecido con Dios, con la vida, porque pasamos momentos duros, estuvimos a punto de cerrar, pero de a poco fuimos entendiendo que se estaban produciendo cambios, no solo en el mercado sino también en nuestra familia, porque fuimos papás de nuevo hace nueve meses. Sin decisiones propias, no es que la vida me golpeó, al contrario, digo que me sonríe, pero todo esto demanda mayor responsabilidad y hay que adaptarse”.

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