Después de 20 años siendo un clásico de calle Arellano, hoy cierra sus puertas el kiosco de Carmona. Por estas horas se venden las últimas golosinas y se vacía un espacio que fue punto de encuentro para arequeros de todas las edades durante dos décadas.
“Se terminan veinte años del quiosco de Carmona, llegó a su fin y lo cerramos”, cuenta Gonzalo Carmona mientras van desarmando el local. “Va a quedar un quiosco que van a abrir acá enfrente los chicos que tienen una hamburguesería y de alguna manera van a quedar con el legado del quiosco”.
La noticia sorprendió a los vecinos de Areco, pero no a la familia detrás del emprendimiento. Gonzalo explica que “ya hace un tiempo que sabíamos que nos teníamos que ir porque se vendió la propiedad, los dueños decidieron no alquilarla más y nos dieron el plazo para que nos vayamos. Decidimos no llevar el negocio a otro lado”.
Para él será el fin de un proceso que arrancó cuando era apenas un adolescente. “Yo desde los trece que trabajo en el quiosco. Arranqué siendo empleado y después me lo vendió el dueño, que ya se había como cansado. Se lo fui pagando y llenando con plata que me prestó mi mamá y alguito que tenía ahorrado. Con este cierre tengo dos sentimientos. Por un lado algo como angustia y por el otro que voy a estar un poco más relajado, porque son muchas horas que te lleva el quiosco. Te puede ir bien o mal, pero pasás muchas horas y nosotros lo hicimos todo medio familiar. Fue mucho sacrificio”.
Mientras embala todo y vende muebles y mercadería que quedó, Gonzalo no se olvida de lo que significó el kiosco. “Son miles de historias que han pasado. Todos los personajes de Areco han venido al kiosco. Esto fue mi una parte enorme de mi vida, tanto de la mía como de la de mi viejo”.