El Jardín de Infantes 904, «La Flor del Ceibo» celebró hoy sus 50 años con un acto que reunió a toda su comunidad educativa y celebró su historia y su presente. “Donde florece el ceibo, florece la infancia. 50 años de amor y enseñanza”, fue la frase que marcó la celebración y que se mostró en uno de los paneles que decoraba el SUM de la institución.

Para arrancar los festejos, autoridades del jardín, el municipio y de educación de la provincia descubrieron una serie de placas en el ingreso a la institución, entre ellas una hecha en cerámica por una ex docente.

Después entraron las banderas de ceremonias de distintas instituciones que acompañaron el acto y, muy emocionada, la directora del jardín, Melina Cufré, se dirigió a los presentes. “Cada una de las personas que ha pasado por acá ha contribuido a que este jardín crezca, se fortalezca y se convierta en un espacio lleno de amor, contención y aprendizaje”, destacó. “Hoy, quienes habitamos el jardín lo hacemos con el mismo cariño y la misma entrega, abrazando cada día con ternura, acompañando con paciencia y construyendo vínculos que dejan huellas en el corazón de cada niño y cada niña”.

Además, la docente ya jubilada Nancy Antenone apuntó que “es una enorme alegría poder acompañar este momento tan especial de celebración de los 50 años del jardín. Como parte de quienes pertenecimos a esta institución siento mucho orgullo de todo el camino recorrido y de lo que este jardín significa para la comunidad”.

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