Volvió el papel: la revista colectiva “El Chistido” ya tiene tres números en la calle y busca abrir el debate sobre lo local y hacerlo de manera impresa.
De cada edición participan distintos autores con ensayos, poesía, cuentos e imágenes y buscan hacerla circular en el pueblo y en las localidades vecinas.
“La definimos como una revista colectiva porque es un proyecto que no nació de una sola cabeza, de una singularidad o de una individualidad, sino como una idea que se fue gestando en encuentros, diálogos y en problematizar también de manera colectiva lo que nos pasa acá en el pueblo”, cuenta Nahuel Pallito, parte del equipo de la revista. “Entonces nos parecía importante mantener ese fundamento de que es algo que se hace entre varias personas, con sus diferencias, con sus similitudes, pero siempre entendiendo que no somos solos para nada, ni siquiera para el pensamiento, la escritura, o las ideas. Incluso el contenido es decidido entre varias personas, por más que pueda haber autores individuales”.

El Chistido propone una mirada crítica pero también propositiva. “Se llama El Chistido como un llamado de atención. Lo que intenta hacer es incomodar en el buen sentido de la palabra, interpelar cómo estamos viviendo y tomar problemáticas o realidades locales desde una mirada crítica que nos permita repensarnos como comunidad en sentidos que quizás no son a veces discutidos o con perspectivas que cuesta incorporar. La idea no es que sea solamente crítica, sino también buscar proponer alternativas al modo en que solemos pensar o hacer las cosas”, explica Pallitto.
Desde el equipo que trabaja en la revista, apuntan a que quiere llegar a un público joven que “hoy por hoy está muy apresado de las redes sociales, la virtualidad, el mundo tecnológico” y que esperan que el formato papel permita “recuperar la pausa necesaria para la reflexión de lo que nos pasa como comunidad y como pueblo”.
Además, Emmanuel Zufiaurre, detalla que “una de las propuestas que tenemos es que la revista se pase, que alguien la reciba, la lea y la pueda compartir, que esté disponible en algunos lugares particulares y se la pueda compartir. Particularmente, la última revista tiene una sección al final que es una hoja en blanco donde las personas pueden dejar ahí algo que sintieron cuando leyeron la revista. Así la puedan dejar disponible físicamente a otra persona que la va a retomar no solamente con la revista en sí sino también con lo que incorporó el lector o lectora anterior”.
Sobre el proceso de creación de cada número, explican que “lo que hacemos es convocar a personas que escriben o que tienen algo para compartir ya sea en formato de un ensayo, de poesía, de reflexión, de imagen. Eso se comparte a la gente que inicialmente formó este grupo, se sube a un reservorio en el que todos leemos eso y luego en una especie de asamblea elegimos, tratando de llegar a un consenso, los textos. Después de ser revisado entre la mayor cantidad de personas que la integran, se seleccionan los textos en base a la línea o la temática que le queremos dar a ese número de la revista. Tratamos siempre de que circule la palabra, que no sean siempre las mismas personas que escriban, que haya diferentes secciones, que incluso varíen las secciones de número a número. Buscamos tener perspectiva de género también, tratando de que esté equilibrado el aspecto de género en cuanto a contenido y a voces. A edades también, participan peques y la idea es que cada vez se sume más gente joven, más niños y niñas. Si hay algún tema de actualidad o que pensamos que tiene alguna prontitud para publicarlo, le damos prioridad”.
Ahora, el grupo está trabajando en ajustar la difusión y distribución de la revista. “Somos varias personas trabajando en El Chistido y estamos todo el tiempo evaluando y repensándonos sobre lo hecho. Entonces, el tema de la distribución es uno quizás de los puntos que más necesitamos hoy reforzar porque habíamos pensado un esquema inicial de suscripciones que permita, por un lado, adquirir con la suscripción un número, pero también contribuir a que otra persona pueda acceder a la revista. Al ser una revista colectiva autogestionada, también necesitamos de algún fondo que pueda cubrir básicamente cómo sostener el proyecto en el tiempo. La idea es que el acceso a la revista no sea restrictivo, que cualquier persona pueda tenerla. Siempre decimos que tanto la suscripción como el costo de la revista son sugeridos simplemente para que se pueda sostener la revista, porque ninguno de nosotros está cobrando algo de este proyecto. Hay una idea, que la estamos llevando a cabo ahora, de tener revisteros acá en Areco y en Giles ubicados en puntos específicos de las localidades, donde van a estar las revistas a disposición para que se puedan agarrar, leer y circular. Pensamos especialmente en instituciones educativas. Eso lo estamos armando ahora y creemos que para el próximo número ya va a estar disponible”.
El Chistido ya tiene tres números disponibles que abordan distintas temáticas. El primero es de diciembre de 2025, el segundo de febrero de este año y el tercero de marzo – abril con eje en el aniversario del golpe de Estado cívico militar y el día de la mujer.