Daniel Casso no puede pensar la vida sin estar delante de un micrófono. Arrancó hace casi 50 años y nunca paró. En la radio o en la conducción de eventos, su voz se volvió un símbolo de Areco.
En esta charla, repasa su extensa carrera y las satisfacciones que le dio su trabajo, que asegura le ha permitido hacer amigos y conectarse con mucha gente.
“Empecé en Radio del Pueblo, circuito cerrado, con un grupo de amigos del secundario a mediados de los 70. Decidimos hacer un programa que se llamaba ‘Argentina, el folklore y usted’ una vez por semana. Cada programa estaba dedicado a una determinada región. Estábamos en el secundario, habremos tenido 16, 17 años”, cuenta.
Con su arranque como conductor, la fecha de inicio no le es tan clara. “En los eventos no recuerdo cuándo arranqué. He hecho memoria, tratado, pero no te puedo decir fue en tal lugar y momento. Hubo muchas presentaciones y artistas, pero no recuerdo la primera”, asegura.
También incursionó en la TV local casi cuando recién arrancaba. “Con el tiempo vino la televisión con Luis Darío Laplacette, que trabajaba también con Martín Punte”, explica Casso. “Teníamos un programa los sábados a las 20:00 hs con Andrea Chelli y hacíamos un resumen de la semana, pero estaba más que nada orientado a la parte social. Se llamaba Siete Días y ya estamos hablando de principios de los 90. Era un programa muy lindo y recuerdo que había un living montado, hacíamos algunos sorteos, todo en vivo. La gente se prendía, hasta nos llevaban cosas para comer en vivo”.
¿En paralelo seguías siempre haciendo radio?
“Sí, seguía haciendo radio. Estuve en Radio Imagen que recién empezaba y desde el 88 cuando se inauguró hacía un programa los miércoles a la noche que se llamaba La Noche de Cosas Nuestras. Ahí tenía algún invitado, música en vivo. Tenía unas cuantas ediciones de La Gaceta de donde sacaba datos, sobre todo de la parte social, algo de lo deportivo, e iba mechando la música con alguna noticia, algo de archivo. Tengo grabaciones de esa época todavía guardadas en casete”.
¿Recordás algún evento que haya marcado tu carrera?
“Algo importante con los eventos fueron los corsos. Nunca saqué la cuenta de cuántos años fueron, pero fueron muchos y además consecutivos, con distintas intendencias, distintos colores políticos, hasta que dijeron basta. Recuerdo muchas veces estar en ese rol de conductor, a veces solo, otras con compañeros con los que nos apoyamos mutuamente. Me acuerdo por ejemplo cuando vino el Chaqueño Palavecino, que estábamos con Jorge Torres, subir al escenario, ver 12.000 personas o más en el público y pensar ‘esto no es moco de pavo, son 12.000 cabecitas, el doble de ojos y de oídos que tenés enfrente’. Recuerdo mucho distintos años de los corsos, con distintos compañeros. Porque no te olvides que los corsos tuvieron artistas de tamaño impresionante que vinieron y estuvieron sobre el escenario en el Polideportivo. Era subirse a un monstruo enorme y estuvimos con distintos compañeros: Marisol Juárez que estuvo varios años, Darío Hans de Capitán Sarmiento, Jorge Torres, Marcelo Ibarra, que a pesar de ser un profesional de las altas esferas en la conducción de festivales también vino a trabajar acá y fue una experiencia única, por ejemplo, estar con él en los corsos un año”.
En paralelo siempre tuviste otros trabajos más de oficina, hasta el día de hoy…
“En el 83 entré a trabajar en el banco hasta que se fue en los 2000. La mitad de ese tiempo estuve trabajando en Pilar y después acá, siempre haciendo radio y conducción en paralelo. Cuando el banco se fue pasé un tiempito por la agencia de seguros, pero me llamaron de Avícola Vagues para ser administrativo y estuve 15 años ahí hasta que la empresa se disolvió. A partir de ese momento me fui a trabajar en los seguros con mi cuñado y sigo, a pesar de que ya me jubilé. Siempre trabajé en radio y como presentador al mismo tiempo. A veces hasta pedía permiso para salir de la oficina y conducir algún evento. Así sigo hasta hoy, a pesar de ya estar jubilado. En algún momento pensé en dejar la oficina, dedicarme quizás a estudiar algún oficio, pero al final decidí seguir porque si la dejo no sé qué voy a hacer entrando en el ocio”.
Muchas veces terminás los eventos muy tarde y arrancás temprano los domingos con la radio, siempre en vivo…
“Generalmente los eventos de los sábados terminan a las 4, 5 de la mañana y al otro día suena el despertador a las 8:30 hs y hay que hacer el programa. Es un esfuercito, pero por ahora lo puedo hacer”.
¿Por qué elegís seguir haciendo todo esto?
“Hay un tema que canta la negra Sosa que donde dice que no todo está perdido, que vengo a entregar mi corazón. Bueno, la gente tiene eso, reconoce el trabajo y te toma como si fueras parte de la familia. Por ejemplo, en la radio el domingo de la mañana uno se vuelve un integrante más de cada casa donde está prendido el receptor y te hacen partícipe. Ahora con la tecnología te mandan fotos de la parrilla, de los tallarines, del puchero que están haciendo. Entonces es una forma de compartir también y es una gran satisfacción el saludo de cada uno de ellos cada domingo. Para mi es más que importante, a pesar de que me digan siempre lo mismo: ‘Daniel, buen día, bienvenido al domingo”. No importa, sé que están y cuando alguno falta me doy cuenta y capaz me acuerdo, le escribo para ver si está todo bien. Me sale así. Me han hecho miles de invitaciones a comer. ‘Mirá que después de la radio te espero, pero no vas a venir solo, vení con tu compañera’. Así muchísimas veces y me pone muy contento”.
¿Pensaste en dejar en algún momento?
“Muchas veces pensé ‘basta, hasta acá llegué’. Es más, el año pasado lo conversé con mi familia, pensé dejar los eventos, quedarme solo con Areco Baila y con la radio. Lo he pensado, porque además tengo pilas de invitaciones de amigos, de parientes, gente que te está esperando, pero al final decidí seguir. No imagino la vida sin radio. Este trabajo me dio la oportunidad ni solo de conocer gente sino de establecer amistados. Si te muestro el celular, tengo todos los días mensajes de oyentes que te dan el buen día, te mandan un cartelito, y les contesto siempre. Capaz que les digo buen día a las 8 de la noche, pero siempre estamos en contacto”.