El ex Colegio Nacional tiene sus puertas decoradas con motivos tradicionalistas, inspirados en la obra de Molina Campos. Cada salón hizo su propia interpretación de una obra del pintor, a partir del trabajo en Interbandos culturales que tomó como eje Don Segundo Sombra, a 100 años de la publicación del clásico de Ricardo Güiraldes.
”Estuvimos trabajando primero en los interbandos culturales con Don Segundo Sombra con distintos ejes temáticos como los bailes y comidas típicos. Para las puertas nos tocó Molina Campos, que también iba de la mano con el folclore y las tradiciones. Salió muy lindo y me gustó mucho que todos participaron, ninguno se quedó afuera y se vio en todo el colegio”, contó Evelyn Damico, estudiante del último año de la escuela.
Por su parte, Ema Gaitán, también de los más grandes del colegio, contó que “los directivos nos repartieron a cada uno una imagen para que no todos tengamos los mismos dibujos de Molina Campos y tuvimos un día en específico para trabajar. Estuvo muy lindo porque cada uno pudo representar a su manera las puertas y la obra que eligieron”.
Con ayuda de la escuela para los materiales, cada salón decoró su puerta a partir de una obra de Molina Campos. Así, hay imágenes de bailes, mates, paisanos y chinas con distintas técnicas y elementos.
“Nosotros, por ejemplo, con los capitanes del amarillo reutilizamos muchas cosas que teníamos en nuestras casas, como cartones, cartulinas, pintura”, explica Felipe Cellis. “Intentamos hacer lo mejor posible con el tema de los salones que nos tocaron supervisar, compartiendo los materiales que teníamos y comprando nosotros así los podíamos ayudar. Había cosas que nos daba el cole, otras que nos prestábamos entre nosotros. Cada uno estaba en la suya, pero si alguien necesitaba, íbamos a ayudar”.
Los estudiantes coincidieron en la importancia del proyecto más allá de lo estrictamente artístico. “En mi salón no somos tan unidos entre todos, no somos todos amigos, pero me gustó que para los Interbandos nos unimos y ponemos también parte de cada uno, porque nos dividimos las tareas”, contó Cielo Lescano, otra de las estudiantes del último año.
“Este año me gustó mucho la temática, más que nada porque fue un reto, y también la unión, porque por ahí no todos estaban presentes en forma de actuación o baile, pero sí aportaban su granito de arena. Se siente muy lindo que todos quieran formar parte, muestra que estamos haciendo las cosas bien e integrando a todos”, asegura Naiara Ciafardini.
También agradecieron a sus docentes y a los directivos de la escuela por esta propuesta y el acompañamiento que les dieron. El proyecto tuvo también un encuentro en La Matera, articulando también con el programa Leer en Comunidad y con participaciones especiales de artistas locales como Adolo Colombo Mosetti y Miguelángel Gasparini. Ese día, los estudiantes bailaron folclore y hasta presentaron libros con tradiciones de nuestra región, que fueron investigando a lo largo de la propuesta.
La directora de la escuela, Betiana Milanesi, destaca que “lo lindo era ver cómo venían a contraturno para hacer las puertas, que es lo que nos pasa que cuando suceden los Interbandos o hay algunos proyectos extra que se nota que les divierten o los hacen participar más. Habitan la escuela en otros horarios y todo el tiempo, porque vienen a ensayar, a hacer las puertas, entonces la escuela está desde que abre hasta que cierra llena de ellos trabajando. Eso a nosotros como adultos es lo que más nos gusta ver. Estamos muy orgullosos de todos los estudiantes, porque han enfrentado inconvenientes. Son adolescentes y siempre pasan cosas, pero supieron sobrellevarlas, ponerse de acuerdo, debatir, llegar a acuerdos. Eso es el mayor aprendizaje y para mí es un orgullo gigante que lo logren”.