Santiago Rosalez integra hoy Alma Chango, pero tiene una amplia trayectoria como músico a pesar de ser muy joven.
En esta charla con Días de Areco, habló de sus inicios en la música, de los distintos proyectos en los que ha participado y de su presente con Alma Chango.
“Recuerdo que de chico le pedí a mi vieja que me regale una guitarra para el Día del Niño. No sé cuál fue el sueño que tuve que le pedí una guitarra porque en mi familia había un solo músico que era mi abuelo con el acordeón que tocaba a oído, pero ya en ese momento no tocaba casi ni lo agarraba el instrumento”, contó. “De la nada me llegó como esa gana de tener una guitarra, un instrumento, y se lo encargué a mi vieja para el Día del Niño. Recibí mi regalo y ese fue mi primer contacto con la guitarra. Comencé con mi profesor en ese momento, Mario Reynoso que daba clases en el club en Villa Lía. Comencé con mi hermano porque él también quería tocar. Como buen hermano más chico, siempre quería hacer lo que hacía el mayor, así que ahí arrancamos los dos”.
¿Cómo fueron esos primeros tiempos con la guitarra?
“Recuerdo firmemente que llegamos al club y había toda una ronda de chicos tocando la guitarra. Ahí comenzamos con Mario y fue toda una novedad hermosa. Con el paso del tiempo, como que yo no me quedaba tranquilo con lo que me daba Mario, siempre estaba como un paso más adelante. Tenía un tío en Buenos Aires que me traía desde allá cancioneros de folclore, del Chaqueño Palavecino, y de curioso que era me ponía a investigar los acordes, a tocar. Eran canciones que yo ya las conocía porque las escuchaban en la radio, que mi vieja escuchaba 24/7. Seguí aprendiendo e investigando, mucho como autodidacta, a través de esos libros y después con internet. Tuvo otros profesores de guitarra también, me fui como perfeccionando más y con el paso de los años empezamos a realizar pequeños shows con mi hermano. Éramos dos guitarras y siempre había muchos nervios. Los primeros shows era más lo que me temblaba la mano que lo que tocaba”.
Después empezaron a tocar con tu hermano y eventualmente crearon su grupo, Los Rosalez…
“Nuestros primero contactos con el escenario era un montón para nuestra edad, habremos tenido 11 y 12 años. Con el paso del tiempo conocimos a Maxi Losasso, que bailaba y tocaba el bombo y se ofreció a tocar con nosotros. Él mismo nos hizo conocer a Tomy Clancy, a Luquitas San Martín, a Nahuel Morales que después formaron parte de Los Rosalez. Ahí le dimos comienzo a un proyecto un poco más interesante, más consolidado, trabajando sobre nuestros arreglos. Después se agregó Feli Miranda que fue a hacer sonido a un ensayo y se quedó y hasta terminó tocando el saxo, y con Vane Gómez también estuvimos varios años tocando a la par en una hermosa formación”.
Ahora integrás Alma Chango con Facu Cárdenas y Tomy Clancy…
“Con Alma Chango fue como que abrimos más las alas. Conocí personalmente a Facu Cárdenas, que fue y es un gran compañero en cuanto a lo musical y la composición y también con su estudio de grabación para producir. Alma Chango es un proyecto que creció muy rápido y empezamos a darle más importancia a las composiciones, a la identidad que realmente queremos buscar y de a poco eso fue fluyendo la música. Queremos realizar ese puente también entre lo tradicional y lo moderno, poder llegar a ese punto donde nos podamos sentir bien también y expresarnos, tener nuestro mensaje más allá de nuestras costumbres. Queremos adentrarnos en nuestra alma, en nuestro interior, dar nuestro mensaje y en ese camino estamos con Alma Chango, tratando de llevar nuestras canciones a cada lugar, aportar en cada peña”.
Cuando le pediste esa guitarra a tu mamá para el Día del Niño, ¿imaginaste todo lo que podía venir después?
“La música me ha dado muchas cosas, más allá de amistades. Mucho orgullo también en sentir que es el camino correcto en mi vida, que Dios y el universo me han puesto esta semillita para que también pueda seguir conociendo lugares, caminos, personas y haciendo conocer también nuestra música, nuestra voz y la verdad que no me hubiera imaginado todo este recorrido”.