En una interesante entrevista con Días de Areco, el médico psiquiatra Luis Giménez propuso una categoría de análisis para entender los comportamientos individuales y sociales basada en la memoria.

Giménez, que durante más de una década fue director del servicio de salud mental del hospital Pirovano, remarcó la importancia de recuperar la memoria histórica de los valores principales de  la  construcción de nuestra identidad como personas y como pueblo como alternativa posible en una actualidad cargada de incertidumbres laborales y económicas incentivadas por sectores políticos poderosos que se benefician con el olvido y la depresión.

“Una sociedad deprimida es una sociedad oprimida porque no tiene capacidad de reacción ni voluntad”, afirmó el especialista en salud pública.

¿Qué importancia tiene la memoria para comprender los comportamientos individuales y sociales?

“Hoy me quiero referir a la represión y a la retracción para tratar de entender los estados emocionales y de comportamiento pero no solamente de los individuos sino también de sectores sociales importantes. En este tema hay algo muy significativo que es la memoria. Vamos a ver como la memoria, recordar, investigar hace que vayamos situándonos de otra manera porque nos da puntos de anclaje que refuerzan nuestra identidad. Yo planteo estas cuestiones desde el punto de vista de mi profesión pero también con una mirada sociológica, política, en el sentido de la política pensada para el bien común y en clave social. Acá la memoria me parece algo fundamental porque la depresión condiciona los comportamientos sociales porque una sociedad deprimida es una sociedad oprimida porque no tiene capacidad de reacción ni voluntad. Una persona que va perdiendo la memoria también va perdiendo su relación con el espacio y con el tiempo, que es un proceso que lleva años. Así como una persona va perdiendo esos anclajes con la memoria, va dejando de reconocer a sus familiares, ya no tiene recuerdos de su pasado, no sabe dónde estudió, quiénes fueron sus amigos y cómo se fue armando como persona. Esto lo podemos trasladar a nivel de la sociedad y de un pueblo”.

¿Cómo se traslada eso comportamiento individual que usted describe a un comportamiento social o al menos de algunos sectores de la sociedad?

“Como esto ocurre a nivel individual, cuando una persona entra en una etapa de deshumanización, donde la memoria se pierde y no funciona hoy en día vemos, ya desde hace un tiempo, que existen sectores de poder y políticos que parece que quisieran que no tengamos memoria. Dicen que no hay que mirar para atrás. Claro que hay que mirar para adelante, que hay que tener un proyecto, pero todos venimos desde una historia personal, comunitaria y nacional que nos va conformando tal como somos y a eso hay que revitalizarlo. Hay puntos del acervo que van armando nuestra identidad y nuestra constitución como personas y como sociedad. Es interesante pensar de esta manera para poder comprender (esta es una palabra importante, comprender) lo que pasa hoy en la sociedad. Creo que entender y analizar cuáles son los estados de salud mental de nuestra sociedad en la actualidad es buena categoría de análisis para comprender nuestros comportamientos individuales, colectivos, en relación con los demás, con nuestros vecinos y así también para entender los comportamientos políticos porque si vivimos en un sistema republicano, democrático, representativo nosotros vamos a elegir, a través del voto, a nuestros gobernantes que van a diseñar las políticas públicas o no públicas para llevar adelante un programa de gobierno. Es decir que nuestros estados psíquicos, emocionales, mentales intervienen muchísimo en nuestras elecciones acerca de quiénes nos van a representar y quiénes nos van a gobernar”.

Volvamos al papel que juega la memoria en los comportamientos individuales y sociales…

“La sociedad argentina ha pasado por una cadena de traumas muy grandes. Hoy por una incertidumbre económica y laboral muy importante esos traumas se reactualizan. Por ejemplo el tema de la híperinflación de 1989 y 90, del final del gobierno de Alfonsín y la implosión del sistema político y representativo que ocurrió en 2001. Todo eso está en la memoria y en momentos de tanta incertidumbre se reactualiza. Esto está en funcionamiento de cada una de las cabezas de cada una de las personas. Analizar esto es una buena categoría para entender el funcionamiento y el comportamiento individual y social de hoy, para pensar nuestra vida cotidiana y comprender lo que nos pasa”.

¿Cómo se vincula todo esto con la depresión?

“Hoy existe una depresión existencial que genera en mucha gente un estado de resignación, de impotencia donde todo se ve cada vez más negro. Hay un déficit paulatino en el funcionamiento de la memoria y una disminución de  la capacidad de razonamiento. Dicho en clave social, ¿qué está pasando con la memoria y con la capacidad de razonamiento de la sociedad? En un momento el paciente con depresión entra en un estado en el que la voluntad ya no le responde. Quiere pero no puede y eso es muy angustiante. Luego aparece la tristeza depresiva, que es un estado que tira abajo al paciente que no tiene capacidad de sentir, de estar alegre, de disfrutar hasta que surgen los sentimientos de culpa al punto de llegar a lo que se llama el autoreproche melancólico, que es una instancia mucho más grave porque las personas y los sectores sociales comienzan a sentir que valen poco, que tienen muy poco valor. Esto lo vemos en las personas y en los sectores que no tienen trabajo porque además se sienten culpables por que no son capaces de conseguir trabajo, más aún cuando desde determinadas usinas ideológicas se habla de la meritocracia. Hay un momento de colapso, de derrumbe, donde la persona va perdiendo la capacidad de reacción y se mete para adentro porque ya no se puede vincular con la sociedad y establece una distancia con el otro y pierde el interés. Es como un estado de aburrimiento donde la persona pierde el interés por todo y hay sectores sociales que están en esta situación. Es una retracción narcisista donde no importa nada de los demás, de los vecinos ni de los sectores que están sufriendo”.

¿Cuál es la alternativa que se puede plantear ante esta situación?

“La propuesta de salida es ir rescatando aquellos puntos de la memoria, de las personas y de la sociedad, que tienen que ver con la identidad y que han sido sumamente importantes pero que producto de la depresión quedaron olvidados o desvalorizados. Debemos revalorizar los aspectos que tienen que ver con la identidad de una persona y con la identidad de una comunidad, de un pueblo y de una nación. Así vamos a poder lograr salir del déficit de autoestima para fortificar el yo y recuperar los valores de la identidad”.

2 comentarios en «“Una sociedad deprimida es una sociedad oprimida”»
  1. Es como estar leyendo lo que veo que nos está pasanso, pero claro, sin la capacidad intelectual del Dr. Gimenez para expresarlo; gracias Doc.

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