El Licenciado en Relaciones Internacionales Santiago Gasparro analizó para Días de Areco algunos aspectos centrales de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Durante la entrevista, Gasparro puntualizó apreciaciones sobre los ejes militares, geopolíticos y económicos del conflicto bélico en marcha efectiva desde febrero y remarcó la posición en el mundo de Argentina como productor y exportador de energías y alimentos.

¿Qué lecturas se puede hacer sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, que ya lleva varios meses?

“Hay varios puntos importantes para ver en esta guerra entre Rusia y Ucrania: lo militar, lo geopolítico, lo comercial y lo energético. En cuanto a lo militar la guerra reaviva fuertemente la industria armamentista y es Estados Unidos el gran ganador porque es quien abastece de armas a los ucranianos para enfrentar la invasión rusa. Si nos referimos a lo geopolítico, Rusia está tratando de formar un nuevo cordón sanitario que lo proteja de tener fronteras directas con la OTAN. En términos comerciales podemos hacer una segmentación, por un lado energía y por el otro alimentos”.

¿Por qué tienen importancia, la energía y los alimentos en este conflicto bélico?

“Porque tanto Rusia como Ucrania son dos grandes productores y exportadores de cereales. Cuando en febrero comenzó la guerra, los precios de estos commodities se fueron a las nubes. El precio de la soja llegó a los 600 dólares por tonelada. Hubo un reacomodamiento productivo y comercial a raíz de la guerra al punto que tuvieron que llegar a un acuerdo para liberar la exportación de cereales desde esa zona en conflicto. Subió el precio del trigo, del maíz y eso se sumó a la salida de la pandemia, que ya había abierto una crisis. La demanda mundial de alimentos creció y en parte Argentina se benefició de esa coyuntura”.

¿Puntualmente cómo es el tema de la energía?

“Rusia es el gran abastecedor de energía, gas y petróleo, de Europa. Los Estados europeos, sus industrias, dependen del gas ruso. Este es uno de los principales ejes del conflicto actual. Hay dos gasoductos que salen de Rusia y pasan por Polonia, Ucrania, Austria y llegan hasta Alemania y Francia. Cuando la Comunidad Económica sanciona comercialmente a Rusia por la guerra, Putín cortó el suministro de gas.  Ahí está la verdadera guerra. La guerra comercial y por intereses económicos, por los alimentos y la energía. Hay países europeos que en este invierno piensan calecfaccionarse con carbón como lo hacían a principios del siglo XX”.

¿Cómo se ubica Argentina en este contexto internacional?

“Argentina, fiel a su tradición histórica, se mantiene neutral. Más allá de que el Canciller Cafiero y el Presidente Fernández condenaron públicamente la invasión. En términos diplomáticos Argentina no se alió ni con Washington ni con Europa. No nos olvidemos que a principios de este año Alberto Fernández se reunió con Putín en Moscú. Uno de los ejes de esa reunión, además del intercambio comercial, fue la energía, la posibilidad de construir nuevas centrales nucleares con tecnología rusa y china en base a acuerdos ya firmados. Argentina es un país importante en el plano geopolítico porque tiene energía: litio, gas, petróleo. Se puede autoabastecer y exportar energía. Es por eso que todas las potencias mundiales tienen un alto interés en que Argentina desarrolle su infraestructura, tanto para la extracción y la comercialización de la energía. Algo parecido ocurre con los alimentos que el país produce y exporta. Entonces estamos ante una gran oportunidad porque en los próximos 20 años los alimentos y la energía son bienes que van a escasear. Hay un panorama muy interesante para Argentina mirando de cara al futuro”.

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