Anoche, San Antonio le ganó 3 a 2 a Rivadavia en el cotejo que cerró la novena fecha del Torneo Clausura 2022. A pesar de esta caída, el club de la avenida Vieytes, con 15 puntos, terminó quinto en la Tabla de Posiciones y jugarán el Repechaje ante Huracán.

Si intentamos una mirada global, la campaña de Rivadavia en esta etapa de clasificación fue irregular, tanto en los números como en el rendimiento futbolístico ya que ganó cinco cotejos y perdió cuatro y alternó actuaciones vibrantes, emotivas con profundos bajones de tensión. Esta característica quedó claramente evidenciada en las últimas cuatro fechas de la ronda donde obtuvo triunfos memorables ante Huracán (3 a 1) y River Plate (3 a 2 luego de estar 2 a 0 abajo en el tanteador) y sumó dos derrotas preocupantes frente a Capilla y San Antonio.

Ayer nunca encontró la frecuencia del partido y fue superado sin discusiones por un rival que buscó despedirse de la temporada con honor y dignidad. El elenco de Diego Menconi mostró poco a lo largo de 90 minutos que no tenían gran cosa en disputa porque todas las cartas ya estaban echadas con los resultados que se habían dado durante toda la tarde y tal vez eso lo relajó y le quitó motivación, pero su actuación lo debe dejar pensando y cargado de preocupaciones de cara al futuro cercano que establece un primer desafío: el mano a mano contra Huracán en una nueva edición del clásico más viejo de nuestro fútbol.

El esfuerzo de Joaquín Hernández, que se movió por toda la cancha, no fue suficiente para encauzar el juego. El número 10 rotó, se tiró atrás y a los costados pero no pudo armar sociedades porque Alejandro Luque y Laureano Leguizamón no tuvieron peso ofensivo y el empuje de Tomás Martínez no fue más allá del entusiasmo juvenil. El temperamento de Román Sánchez tampoco le alcanzó para fortalecer a una defensa permeable, con dudas y si terminó cerca en el marcador fue porque Hernández anotó un penal luego de un scrum rarísimo en el área albiceleste y porque Genero Ríos también entró con ganas de ganarse un lugar entre los titulares y de atropellada concretó el segundo tanto que abrió una mínima pero inmerecida posibilidad de lograr un empate muy lejano.

El triunfo tempranero de Robles ante River Plate dejó a San Antonio sin chances de pasar al Repechaje antes de entrar a la cancha, pero de todas maneras redondeó una buena labor, poniendo sobre el terreno del casi centenario estadio Enrique Fitte actitud, dinámica, orden colectivo y unos cuantos rendimientos individuales que hicieron la diferencia.

El cuadro de Enzo Canali asfixió de movida a su rival. Lo apretó, lo encerró en su propio campo y se puso en ventaja a los 11 minutos del primer tiempo con un penal bien pateado por Pedro Cairo que luego se retiró lesionado. Luis Ramírez, con todos los sentidos puestos en la contienda, asumió el liderazgo. El capitán se hizo dueño de la pelota, luchó, ayudó a los volantes y encabezó cada ataque albiceleste, aún con imprecisiones en el toque final. Un inquieto Leonardo Cairo y un veloz Diego Pollier (que sustituyó a Pedro Cairo) fueron  un problema sin solución para los zagueros panzanegras, pero un aspecto fundamental para hablar de la victoria de la formación de la avenida Güiraldes fue la firmeza de su línea de fondo, con la garra de Gastón Faversani, el oficio de un muy rendidor Jorge Chara, la vitalidad de Francisco Simionatto por la banda izquierda y la experiencia de José Romero en la cueva que siempre hizo lo justo. Además el trio de volantes (el trabajador Juan Fagnani, Brian Gutiérrez y el prometedor Gonzalo Quiroga) superó en pujanza y movilidad a una mediacancha adversaria en la que ni siquiera el habitualmente correcto Nicolás De Renzo pudo hacer pie.

Fue rara la marcha de San Antonio por este 2022 porque tras renovar casi completamente su plantel se quedó afuera del Repechaje en los dos campeonatos con recorridos parecidos, donde tuvo un arranque con problemas, con producciones titubeantes, con demasiados puntos perdidos  pero cuando mejoró y quiso repuntar ya no tenía margen de maniobra para evitar la prematura eliminación.

San Antonio: Martín Ortiz (6); Gastón Faversani (7), José Romero (6), Jorge Chara (7) y Francisco Simionatto (7); Juan Fagnani (6), Brian Gutiérrez (6) y Gonzalo Quiroga (6); Luis Ramírez (7), Leonardo Cairo (7) y Pedro Cairo (-) (reemplazado por Diego Pollier 7). DT: Enzo Canali.

Rivadavia: Ramiro Ciaffardini (6) (luego Agustín Palavecino 5); Manuel Lucci (5), Juan Menconi (5) (sustituido por Diego Ponce), Román Sánchez (6) y Valentín Griguelo (5) (después Matías Petit 5); Leandro Leguizamón (5) (reemplazado por Matías Oyanguren), Nicolás De Renzo (5), Tomás Martínez (6) y Joaquín Hernández (7); Laureano Leguizamón (5) y Alejandro Luque (5) (más tarde Genaro Rios). DT: Diego Menconi.

Goles: 11’ Pedro Cairo, de penal (SA), 49’ Leonardo Cairo (SA), 67’ Hernández, de penal (R), 70’ Pollier (SA) y 80’ Rios (R).

Juez: Javier Mihura.

Público: 160 personas.

La Figura: Jorge Chara (7) de San Antonio.

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