Ayer, Rivadavia le ganó 3 a 2 a River Plate un clásico memorable correspondiente a la séptima fecha del Torneo Clausura 2022 que organiza la Liga Deportiva.

Los hinchas y los jugadores del elenco de la avenida Vieytes recordarán por muchos años el vuelco que le dieron a un partido que perdían por 2 a 0 ante un rival que lo había superado con nitidez durante la primera etapa pero solo existe una palabra para explicar la victoria panzanegra: mística, que es esa fuerza interior que nace desde lo más profundo de la historia y que le permite ponerse de pie cuando parece que se va a derrumbar de manera inevitable.

En el primer tiempo River Plate jugó bien y por momentos muy bien después de un gol tempranero que anotó Luis Maggio a los 3m. A partir de entonces, el equipo de José Gasparro consolidó una clara superioridad con un fútbol dinámico, rápido y con unas cuantas situaciones netas de peligro frente al arco de Ramiro Ciaffardini.

En ese lapso de la tarde, el despliegue de Juan Canaveri y la movilidad de Gabriel Fantilli se apoderaron de la mitad de la cancha porque tuvieron el respaldo del experimentado Julián Casas, que jugó como un 5 tapón, de la marca recia de Mateo Antonijevic y de la correcta labor del reaparecido Tomás Portillo y de Lucas Inzaurralde como marcador de punta izquierdo. Luego, en ataque, tuvo la inteligencia de un Luis Maggio intacto, que no parece sentir el paso de los años, la velocidad de Luciano Conti, sobre todo cuando fue por izquierda y la astucia de Santiago Cicarelli, que marcó el 2 a 0 a los 37’.

Rivadavia estaba conmocionado y prácticamente sin reacción. Ante la ausencia de Joaquín Hernández, apeló al regreso de Leandro Camino un hombre de vital importancia en la campaña del Clausura 2021, pero que se retiró a los quince minutos y solo mostró las saludables intenciones de Matías Oyanguren, el fervor de Nicolás De Renzo para pelear en la zona media y cierta mejoría que fueron evidenciando, tras un comienzo con dudas, Luis Romero y Juan Menconi en la última línea.

El complemento fue completamente distinto. Diego Menconi reacomodó las piezas sobre el verde césped de la centenaria Cancha Fitte y Rivadavia fue un conjunto nuevo, pujante, revitalizado. El juvenil Leandro Leguizamón (que reemplazó a Benjamín Cairo) cerró la banda derecha. Alejandro Luque arrancó desde atrás, como un 9 retrasado, entró más en contacto con el balón y lastimó con su gambeta. Valentín Griguelo, un producto legítimamente panzanegra, se ubicó por derecha, descontó a los 3m con un derechazo cruzado y fue un permanente trasmisor de garra y mentalidad ganadora. El chico Tomás Martínez se sintió más cómodo sobre la izquierda y colaboró con De Renzo, que directamente se convirtió en el dueño del círculo central. El ingreso del zurdo Ezequiel Heredia (que ingresó por Oyanguren) sumó un gambeteador más que flotaba cerca del área de un River Plate que se fue apagando, que perdió la tenencia de la pelota, como si se hubiera quedado sin combustible en el tanque.

A los 25m, Luis Romero empató con la certera ejecución de un penal y desde entonces la lucha se inclinó definitivamente en favor de un Rivadavia entonado, firme, metedor y peligroso en cada intervención de Luque.

A la par, los de la Plaza Belgrano fueron sumando problemas: la lesión de Portillo (lo que obligó a colocar a Casas como zaguero), el cansancio de Fantilli (sustituido por el también Sub 17 Benjamín Fleurentdidier que tiene otras características), una baja de tensión notoria en el ritmo de sus movimientos colectivos que no pudieron modificar los cambios de Joaquín Yacoy, Nehuén Guzmán y en última instancia de Hugo Muzzi y solo quedaron como vestigios del primer tiempo el trajinar incansable de Canaveri, las amenazantes corridas de Conti y el optimismo de Luis Maggio, que jamás bajos los brazos a lo largo de  los noventa minutos.

Cuando iban 35’, Martínez estableció el 3 a 2 que selló un triunfo que quedará guardado entre los mejores recuerdos de Rivadavia y que además le permitió ubicarse tercero en la tabla de posiciones (a un solo punto del segundo, Huracán, que tiene 16) cuando solo faltan disputarse dos jornadas para el cierre de la Ronda de Clasificación.

En cambio a River Plate el futuro se le presenta complicado: suma apenas 6 puntos, comparte el séptimo puesto con San Antonio (que sorpresivamente venció 2 a 1 a Capilla de visitante), está a dos de distancia de Robles, a quien recibirá en la última fecha, previa escala con San Patricio, y no le queda demasiado margen de maniobra si es que quiere darle sustento real a sus ilusiones de llegar al Repechaje.

Rivadavia: Ramiro Ciaffardini (6); Nicolás De Renzo (7), Luis Romero (6), Juan Menconi (6) y Manuel Achetta (6); Matías Oyanguren (6) (más tarde Ezequiel Heredia 6), Leandro Camino (-) (reemplazado por Tomás Martínez 7), Benjamín Cairo (5) (luego Leandro Leguizamón 6) y Valentín Griguelo (8); Alejandro Luque (8) y Laureano Leguizamón (5) (sustituido por Santiago Arce). DT: Diego Menconi.

River Plate: Lautaro Dávila (6); Lautaro Bidondo (5), Tomás Portillo (6) (más tarde Nehuén Guzmán), Mateo Antonijevic (6) y Lucas Inzaurralde (6); Juan Canaveri (8), Julián Casas (6) (reemplazado por Hugo Muzzi) y Gabriel Fantilli (6) (luego Benjamín Fleurentdidier); Luis Maggio (7), Santiago Cicarelli (6) (después Joaquín Yacoy) y Luciano Conti (6). DT: José Gasparro.

Goles: 3’ Maggio (RP), 37’ Cicarelli (RP), 48’ Griguelo (R ), 70’ Romero, de penal (R ) y 80’ Martínez (R ).

Juez: Román Grande (Liga mercedina).

Público: 650 personas.

La Figura: Alejandro Luque (8) de Rivadavia.

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