El Galpón Chamico presentó anoche el espectáculo “No todo fueron rosas”, a cargo de la pianista María Paz Solís Leiton junto a la cantante Clara Dardanelli. La propuesta puso en escena un recorrido musical por las vidas y la producción de las compositoras Chiquinha Gonzaga (Brasil) y Cecile Chaminade (Francia).

“Esta una presentación que surgió en sus inicios en mi proyecto de graduación de la Universidad Nacional de las Artes”, explicó Solís Leiton. “En ese proyecto de investigación planteaba una crítica al canon occidental, a que toda la vida estudiamos Beethoven, Brahms y Bach y nunca en años de conservatorio se ven compositoras mujeres en los programas. Por otro lado también menciono que si se difunden compositoras mujeres son “esposas de”, o “hermanas de”. Más allá de que ellas fueron grandiosas, hay un abanico enorme de mujeres compositoras que sentía que tenían que ser difundidas. A partir de ahí surgió esta propuesta”.

El espectáculo combina la interpretación de Solís Leiton en el piano, repasando algunos de los temas más destacados de Gonzaga y Chaminade, con la presentación de Dardanelli dándoles vida a las compositoras. Dardanelli se expande más allá de su trabajo vocal y suma monólogos detallando las complejidades a las que les hicieron frente ambas mujeres. Nicolás Álvarez en saxo estuvo como invitado en algunos tramos de esta puesta.

Solís Leiton contó que “originalmente son tres compositoras, pero hubo que hacer un recorte para que quedara armada la propuesta, que sale del concierto tradicional donde solo se ve al pianista tocando. Es un espectáculo que incluye actuación, medios audiovisuales y es también una manera mía de repensar los conciertos de hoy”.

Chiquinha Gonzaga fue una pionera de la música popular brasilera, mientras que Cecile Chaminade es considerada una de las primeras mujeres que pudieron dedicarse profesionalmente a la composición y vivir de su arte. Solís Leiton rescata el trabajo de ambas y con el uso de proyecciones y actuación, pone sobre la mesa su legado y lo vincula a las luchas actuales de los colectivos feministas. En el tramo final del espectáculo, mientras la pianista interpreta una completa pieza de Chaminade, a sus espaldas se proyectan imágenes de protestas de mujeres a lo largo del tiempo: el reclamo por el derecho a votar, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, las convocatorias en contra de la violencia machista.

El posicionamiento de “No todo fueron rosas” es claro: un espectáculo más que interesante, que pone a las mujeres artistas en el centro de la escena y que busca, a su vez, acercar la música clásica a un público más masivo.

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