Si la crisis colectiva, con fuerte impacto económico y social, que fue la inundación del 26 de diciembre de 2009 dejó algo positivo fue el consenso alcanzado en torno a la elaboración y a la ejecución del Plan de Majeo Hídrico de la cuenca del Río Areco que la Consultora Sherman le entregó al Municipio sobre el cierre del gobierno de Estela Lennon.

A partir del verano de 2010, ni bien las aguas bajaron dejando un panorama desolador, San Antonio de Areco se convirtió en un verdadero “cabildo abierto” como marco de un debate amplio y horizontal para definir una estrategia común para enfrentar los futuros desbordes  del rio.

De esas discusiones tomaron parte las autoridades municipales, las distantes fuerzas políticas locales, funcionarios de la provincia de Buenos Aires, encabezados por Francisco Cafiero, y una gran cantidad de vecinos movilizados por la situación.

Rápidamente el gobierno provincial, en manos de Daniel Scioli, realizó una limpieza de costas aguas abajo, a un costo de 20 millones de pesos, puso a disposición permanente a los técnicos de hidráulica y contrató a la Consultora Sherman, que cobró un millón y medio de pesos, para que llevara a cabo un estudio integral de la cuenca con la finalidad de contar con un plan de obras hídricas.

Sherman fue contando el progreso de sus trabajos a los vecinos, que se reunían con frecuencia en el recinto de un Concejo Deliberante. Entre sus integrantes tenía a políticos de fuste como Fernando Fernández, Lilia Ana Pereyra y Francisco Durañona que ya aprontaba su campaña electoral con un rival de prestigio como Andrés Antedoménico, que por entonces ocupaba una banca en el Senado bonaerense.

Durante dos años la inundación ocupó el centro de la agenda política de nuestro pueblo a tal punto que en septiembre de 2010 hubo una reunión multitudinaria en el Salón Guerrico a la que asistieron más de 200 vecinos para reclamar respuestas y medidas concretas. 

Una vez en la intendencia, Paco Durañona puso en ejecución el Plan de Manejo Hídrico. Hasta 2015 se construyeron los aliviadores de los puentes Gabino Tapia, de ruta 41 y del Puente Viejo y se canalizó, en dos etapas, la Cuenca Este.

Pero a partir de 2016 la nueva gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal, decidió romper el consenso social y abandonó el Plan de Sherman para la cuenca del Río Areco. 

Por pedido, expresado por nota, de un puñado de productores agropecuarios desistió de las retenciones prevista aguas arriba y del retiro de las compuertas y del balneario. En su reemplazo, ya en 2019 y al término de su mandato, encargó el ensanche del rio aguas abajo sin completar las tramitaciones legales correspondientes y sin tener siquiera los permisos de los propietarios de los campos donde deben trabajar las máquinas de la empresa contratista Ecodyma. Esa obra está parada desde marzo de 2020 y a la espera de una resolución judicial.

El movimiento de suelo y el relleno del predio del Hospital Zerboni que está llevando adelante el Intendente Francisco Ratto alertó a los vecinos de la zona de la costanera, que guardaron silencio durante mucho tiempo y redactaron una carta para el gobernador Axel Kicillof en donde piden volver al Plan de Manejo Hídrico. 

En otras palabras, solicitan retomar el amplio consenso político-social de 2011 pero en un contexto económico totalmente distinto al que había en aquel tiempo y con autoridades locales que encarnan un modelo de gestión muy diferente, que justamente no se destaca por su eficiencia ni por darle valor a la inversión estatal en obras públicas ni por atender las necesidades de los vecinos que están fuera de su estrecho espectro ideológico y de clase social.

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