El fotógrafo Maxi Bort charló con Días de Areco sobre su trabajo, la importancia de producir en Areco y los proyectos que lleva adelante con artistas locales.

“Soy un fotógrafo devenido realizador audiovisual. Si bien esa búsqueda de lo audiovisual siempre la tuve, empecé a hacer fotos a los 14 años y ya me largué a trabajar a esa edad. Estudié ingeniería en sistemas un poco por el chip familiar, pero ni bien pude estudié cine, aunque nunca me dediqué seriamente. Siempre hice videoclips, cortometrajes, dirigí comerciales, pero la fotografía es la base. Por eso digo que soy fotógrafo”, se define Bort.

Hace un tiempo ya que estás instalado en Areco con tu familia y trabajando desde acá..

“Hace 5 años que vivimos en Areco con mi familia y hubo 3 años más en los que íbamos y veníamos con mi mujer, Melisa. Hace muchísimos años veníamos a Areco los fines de semana y nos fue gustando cada vez más. Un día encontramos una casa en el campo, la alquilamos y nos empezamos a quedar primero los fines de semana, después los lunes, después hasta los miércoles. Una vez que nació nuestra hija dijimos ‘es acá’ y nos quedamos”.

En todo ese tiempo fuiste trabajando en Areco, sobre todo filmando videoclips o cortos…

“Ya antes de vivir acá me gustaba traer trabajo acá. Ya había filmado bastante acá: videoclips, algún cortometraje. En ese viaje fui conociendo gente y nos fuimos involucrando en algunos proyectos juntos, principalmente en la parte técnica, pero con el tiempo también fui buscando actores, que hay muy buenos en Areco. El hecho de que estés acá también te facilita mucho el reunirte, encontrarte, entenderte y es como que todo el mundo también se suma de una manera más amigable a los proyectos porque también los toma como propios”.

Fuiste trayendo a diversos artistas a filmar a Areco, con locaciones y equipo técnico local.

“Ya antes de vivir en Areco me gustaba filmar acá, ahora me gusta traer a la gente. Por ejemplo, el Condor Sbarbati de Bersuit durante la pandemia grabó su primer disco solista de folclore y su primer videoclip lo hizo acá. No solo lo traje a filmar sino que lo traje a dormir acá, comimos acá e hicimos un video hiper austero donde también Fede Mercado hizo cámara. Me divierte mucho traer a filmar acá porque también es una manera de, estéticamente, despegar de lo parecido. A veces las compañías de música buscan que los videos apunten a un público muy urbano, porque es lo que está a mano en Buenos Aires, donde la industria es más grande. Por eso me gusta filmar en Areco. Por ejemplo, hace un tiempo hicimos un videoclip de Los Caligaris en Areco, con actores locales y hasta mi mecánico terminó saliendo en el clip. Eso me encanta”.

¿Qué importancia le das a producir desde lugares como Areco, fuera de Capital?

“A veces es difícil desde tu lugar hacer algo porque todo está muy centralizado en Buenos Aires. Hace años en una charla de fotografía que di en Córdoba, los chicos me decían que querían irse a Buenos Aires y les contesté que hagan las cosas en su lugar, que creen su propia identidad. Si no, siempre estamos tomando prestado. Incluso en Buenos Aires tomamos prestada la identidad de París, nos parecemos a nosotros mismos. Eso nos impide mucho saber dónde estamos parados y quiénes somos.

Creo que una de las mejores decisiones que hemos tomado en familia fue venirnos acá. Tuvimos la suerte de que se fue dando, lo logramos, y mejoró mucho nuestra calidad de vida estar acá. Uno escucha muchas veces esto de ‘cuando me jubile me voy a vivir al campo’ o ‘un día me voy a poner un bar en la playa’ y en realidad esas cosas hay que hacerlas antes de jubilarse. Creo que cuando uno se jubila se tiene que ir a una gran ciudad donde tenga su cine cerca, la farmacia, el shopping, pero cuando tenés fuerza y sobre todo hijos chicos, está buenísimo un lugar que no sea el epicentro de todo lo que pasa, sobre todo en un país como el nuestro donde está tan extrañamente repartida la población, la mitad en Buenos Aires y alrededores y el resto del país prácticamente olvidado. Por eso también está buenísimo hacer cosas en el lugar y tratar de mejorar el lugar donde vos vivís. Que la identidad empiece a surgir y sepamos quiénes somos, porque de esa manera le vas a interesar a alguien que venga desde afuera. Si te parecés a todo, sos una versión inocente de París o de Roma, o acá de la Ciudad de Buenos Aires”.

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