Pasaron casi nueve meses desde la terrible inundación de mayo de 2025 y muchos de los vecinos afectados siguen esperando los subsidios de Nación. Después de varias idas y vueltas, algunos de ellos los cobraron, pero un importante número de familias aún no recibió el beneficio pese a haber completado toda la documentación en tiempo y forma. No hay información oficial ni cronogramas claros de pago y los vecinos juntan firmas y tratan de comunicarse con el Ministerio de Seguridad.
El “Suplemento Único para la Reconstrucción” se anunció apenas unos días después del pico de la inundación. En un principio se habló de distintos montos, pero finalmente se trató de subsidios de $800.000 por vivienda. Recién casi a fin de año se empezaron a enviar los pagos, pero los vecinos denuncian que muchos todavía están esperando.
Ante esto, en el arranque de 2026 comenzaron a juntar firmas para presentar un petitorio antes las autoridades. ¿La dificultad? Con quién hablar. El Municipio, que promocionó fuertemente el subsidio y que es del mismo signo político que el gobierno nacional, no hizo más que tomar una copia y decir que tratará de hablar con funcionarios nacionales.
Ahora, algunos vecinos buscan lograr una reunión con autoridades del Ministerio de Seguridad que gestionó los suplementos para al menos saber por qué algunos cobraron y otros no. Otra cuestión en la que los ciudadanos tratan de avanzar por sí solos, con la ilusión de que habrá algún tipo de respuesta.
El pedido de explicaciones y de auxilio se da ante un gobierno nacional que desprecia el rol del Estado y de la obra pública e insiste que cada persona debe valerse por sí misma. “Confío en que van a lograr poder resolver esta situación de la mejor manera posible con los recursos existentes”, les dijo en su momento el Presidente Milei a los inundados de Bahía Blanca. Si bien el gobierno libertario envío parte de los subsidios, ¿qué pasará con el resto? ¿Servirán de algo las firmas reunidas o será un nuevo esfuerzo en vano que desgaste a los ya cansados inundados?
A nueve meses de la crecida, las discusiones siguen abiertas y las respuestas concretas son pocas.