El atleta arequero, que iba a participar de la competencia de 50 kilómestros en Nueva Delhi representando a la Argentina, anunció a través de sus redes que está varado en Francia y no podrá llegar a destino.
“Hoy mi sueño de correr un Mundial llega hasta acá. Un sueño que sentía perfecto. El sueño de vestir los colores de mi país, de representar a mi gente, a mi pueblo en un campeonato del mundo”, escribió. “Lamentablemente, hay cosas que no dependen de nosotros. Hace dos días estoy varado en Francia, debido a la guerra que está sucediendo y las cancelaciones de vuelos, hoy confirmo que no podré llegar a la India para competir”.
Una triste noticia no solo para Caruso sino también para todo San Antonio de Areco. Después de un enorme esfuerzo no solo para lograr la clasificación sino también para reunir los fondos suficientes para viajar, el atleta no podrá llegar a destino. “Me duele en el alma. Me veía ahí, con la camiseta de mi país, en la línea de largada de un Mundial. Es una mezcla enorme de angustia y tristeza, porque sé todo lo que trabajé para ganarme ese lugar”, afirmó en sus redes.
Por la guerra en Medio Oriente ya se suspendieron y cancelaron más de 20.000 vuelos y Caruso fue lamentablemente uno de los miles de afectados en todo el mundo.
A pesar de la tristeza, el atleta intentó mostrarse optimista también y prometió que seguirá intentando. “Esto no termina acá. Voy a volver a buscar la marca mínima este año para intentar estar el próximo. Aunque tenga que volver a gastar mis ahorros o trabajar el doble, lo voy a intentar otra vez”, aseguró. “Porque me rompí el lomo para estar acá y siento que no debería terminar así. También prometo algo más: ir a buscar el récord argentino o, al menos, pelearlo con todo lo que tengo. Esto duele, y mucho, me hace llorar. Pero también es parte del deporte y de este camino”.
Para cerrar, no se olvidó de agradecer a quienes lo apoyaron: “Solo quiero decir GRACIAS a la cantidad de personas que mandaron mensajes y el apoyo que recibí en estos días me hicieron sentir que realmente merecía estar ahí. Gracias por acompañarme siempre. Y perdón si esta vez no pudo ser. Ahora tocará hacer lo que siempre hice en mi vida: agachar la cabeza, trabajar y volver a intentarlo una vez más”.