Los árboles de las calles Alsina y Arellano ya son parte del paisaje del centro de nuestro pueblo, pero en su momento causaron mucha polémica. La decisión de plantar jacarandás en la calle generó fuertes discusiones en 2019, pero hoy eso parece haber quedado lejos.

En un centro casi sin árboles, con un sol fuertísimo especialmente en verano, los árboles se volvieron verdaderos oasis. Vecinos y turistas los aprovechan para estacionar motos y bicicletas debajo de su sombra y para las fiestas fueron decorados como parte de los festejos. Algunos fueron muy cuidados por los comerciantes y familias de su cuadra y crecieron fuertes y grandes, mientras que otros directamente se secaron y dejaron el espacio intervenido en el asfalto como un recordatorio de lo que no fue.

Ante la falta de árboles en el centro, esta metodología fue una manera de forestar y de hacerlo con plantas nativas. Los jacarandás, que suelen florecer para la primavera e incluso para épocas de la Fiesta de la Tradición, ya se volvieron una postal más del paisaje arequero.

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