Es una postal repetida en todo el pueblo y cada semana aparecen más: los baches no distinguen barrios ni calles de asfalto o de tierra, están en todos lados. La calle Palmer es otra de las grandes afectadas y en la zona cercana al acceso Durán, donde transitan gran cantidad de vehículos de pequeño y gran porte, hay tramos donde no solo se abrieron pozos, sino que se acumula el agua.
En la esquina de Palmer e Italia, justo donde termina el asfalto y comienza el mejorado, los vecinos dejaron una advertencia para quienes transitan. En medio del agua estancada, ya verde por el largo tiempo que lleva acumulada, clavaron una madera y le pusieron una bolsa a modo de advertencia, para que los que pasan por el lugar en auto, moto o bicicleta sepan de la importante profundidad de los baches, que ocupan todo el ancho de la calle.
Un poco más atrás, hacia el acceso Durán, el asfalto está minado de pozos, uno más profundo que el otro, y se suman algunas pérdidas de agua. En un tramo muy utilizado sobre todo por quienes se desvían para tomar Durán sin tener que esperar en el semáforo o que van para el lado del Barrio Papa Francisco, el deterioro es notorio.
En todo el pueblo, los pozos no tienen solución y la falta de mantenimiento se profundiza.