En cualquier vuelta por el pueblo, siempre hay algún pichicho que acompaña la pasada. Hay perros comunitarios, que cuidan los vecinos en conjunto. Hay otros que tienen dueño pero que salen todos los días a recorrer su barrio y hasta tienen paradas obligadas en ciertas casas o negocios. Hay otros que viven en clubes o instituciones y que cambian de nombre de acuerdo a quién los esté cuidando.
Es raro que en restaurantes o bares no haya algún pichicho que se da siempre una vuelta e interactúe con vecinos y turistas y más de una casa o comercio les deja su tarrito con agua en estas épocas de calor.
Algunos ya viven en zonas comunes como las plazas y si alguien los quiso adoptar, tuvo que tener en cuenta que siempre quieren volver a dar una vuelta.
Otros son comunitarios pero los cuidan hasta desde Corazones Vagabundos, que se encargan de llevarlos al veterinario y hasta de conseguirles ponchitos para el invierno.
Y tenemos también algunos que tienen oficio e identidad, como Corto, el perro del cuartel de Bomberos Voluntarios que cada tanto se va de gira y tiene a todo el pueblo buscándolo.
En bares, comercios, casas, plazas, siempre hay algún perrito dando vueltas por Areco. Somos pet friendly y hasta los turistas traen a sus mascotas para disfrutar del pueblo.