El arequero Alejandro Orlando sigue al frente del básquet del club Ricardo Gutiérrez de Arrecifes. Esté será su segundo año como director técnico del equipo de primera, que compita en la Liga de básquet de Pergamino.
“Renovamos un año más con el Ricardo Gutiérrez de Arrecifes que compite en la Liga de Pergamino. Tuvimos una buena pretemporada, arrancamos temprano, a mediados de enero, con el preparador físico haciendo la puesta a punta en la parte física y después de ahí pasamos a lo técnico y táctico”, contó. “En todo esto tenemos en cuenta que en estas categorías los jugadores van y vienen y tuvimos bajas con algunos que se fueron a otros equipos de la zona que están en categorías más competitivas y tuvimos que cubrir esos baches. Tuvimos la posibilidad de sumar dos refuerzos de jerarquía”.
Ya tuvieron algunos amistosos, para prepararse para el torneo oficial…
“El básquet es un deporte muy físico y muy competitivo y más allá de entrenar toda la semana, se necesita un espacio para medirse con un rival. Así que tuvimos amistosos con Gimnasia de Pergamino, que es uno de los equipos fuertes de la Liga y que se reforzó para el torneo. Jugamos en Arrecifes un primer partido que fue parejo pero lo ganamos nosotros y antes de anoche tuvimos la revancha en Pergamino y ganamos por 12 puntos. Rescatamos muchas cosas positivas y otras para mejorar”.
¿Qué expectativas tienen para este torneo?
“El primer torneo se juega a todos contra todos, son 18 fechas y después los cruces. El año pasado hicimos una gran campaña, quedamos terceros en los dos torneos y superamos las expectativas. Este año vamos a tratar de mantener primero la competitividad y después de ser intensos en cuanto a nuestra filosofía de juego y hacernos fuertes de local. Vamos a debutar el 8 de marzo de local contra el club Sirio Libanés y el objetivo principal es clasificar entre los ocho primeros para meternos los playoffs. Si podemos estar entre los primeros cuatro puestos, mejor”.
Ya entrando en tu segundo año, ¿cómo te sentís como entrenador?
“Al principio era todo muy nuevo. El equipo, el club, el torneo, los árbitros. Ahora me siento con más herramientas, conozco a los jugadores, al equipo, al club, su identidad y su proyecto. Por un lado eso está bueno porque brinca más confianza, pero a eso hay que saber manejarlo”.
Te fuiste al Ricardo Gutiérrez después de muchos años en Tempestad, ¿extrañás un poco el club?
“La gente me vincula mucho con el básquet y yo me vinculo mucho con Tempestad. Me formé ahí, fui jugador, sigo siendo socio y acercándome a ver los partidos. Siempre lo extraño y le deseo lo mejor. Me gusta mucho cómo está el club, cómo ha crecido y cómo lo mantienen y hablo siempre con los muchachos, nos encontramos, compartimos y les deseo siempre lo mejor en lo que se propongan”.