Silvia Barrera y Liliana Colino son Veteranas de la Guerra de Malvinas. Ambas trabajan en salud y participaron del conflicto en distintos roles: Silvia fue instrumentadora quirúrgica en el ARA Irizar que funcionó como buque hospital, mientras que Liliana, que es enfermera, fue la única mujer en estar en las Malvinas mientras se desarrollaba el combate.
Ambas llegaron ayer a Areco para brindar una charla en el Concejo Deliberante como parte de una serie de actividades sobre Malvinas que viene desarrollando el legislativo.
Estuvieron acompañadas no solo por público en general, que incluyó a estudiantes de enfermería, sino también por Veteranos de Areco y toda la zona.
«A la media hora de llegar sufrimos el primer bombardeo y hasta el cese, todas las noches tuvimos bombardeos nocturnos», contó Barrera recordando su arribo a la zona del conflicto. Tenía solo 23 años, trabajaba en el Hospital Militar Central y fue parte de un grupo de mujeres que se ofrecieron como voluntarias para ir a la guerra a colaborar en la atención de los soldados heridos.
“Nos dieron tres horas para decidirnos e ir a avisar en nuestras casas que íbamos a Malvinas. Ahí mi papá me compró una máquina de fotos con un montón de rollos y con esa hice las fotos que pueden ver hoy y que son la prueba de que estuvimos en Malvinas”, relató. Barrera y sus compañeras partieron hacia Malvinas el 7 de junio, cuando la guerra entraba ya en la que sería su etapa final, y siguieron trabajando hasta después del cese al fuego.
“Al día siguiente de volver a Buenos Aires estábamos a las 7 de la mañana en el hospital. Nadie nos recibió, nadie nos preguntó dónde habíamos estado. Nos fuimos a nuestro lugar de trabajo y a seguir trabajando y durante 15 o 20 años nadie nos preguntó nada”, sostuvo la veterana. “Después empezamos a darnos cuenta que teníamos que contar nuestra historia, que después de las guerras de la independencia somos las únicas mujeres reconocidas como veteranas de guerra y teníamos que contar nuestra historia para no ser anónimas como todas esas mujeres que deben haber acompañado a nuestros próceres”.
Por su parte, Colino ingresó a la Fuerza Aérea en 1980 y tras su formación inicial, empezó a trabajar en el área de terapia intensiva del Hospital Aeronáutico Central como enfermera militar. “Si bien yo era personal militar, Fuerza Aérea me obligó a ir a Comodoro pero no a formar parte de las tribulaciones de vuelo”, explicó. Colino formó parte de misiones de evacuación médica a bordo de aviones Hércules y el 22 de mayo de 1982 participó en una operación de rescate y logística en Puerto Argentino, donde asistió heridos bajo condiciones extremas de combate.
En un mensaje a la comunidad, la veterana llamó a mantener vivo el reclamo sobre Malvinas por la vía diplomática y a “tener en cuenta su importancia estratégica no solo para Argentina sino para todo el continente”. “Es fundamental que sobre todo los jóvenes les exijan a los políticos que Malvinas esté siempre en los foros internacionales”, apuntó.