Las canchas se preparan para la vuelta del fútbol. Ayer la empresa Campos Pro estuvo interviniendo en distintos campos de juego de cara al segundo torneo del año.
Pablo Oriolo, titular de la empresa, trabajó junto a Germán Páez y a referentes de los distintos clubes y la liga. “Estamos haciendo aireación y en Rivadavia específicamente arenado, anticipándonos al fenómeno del Niño, que prevé mucha lluvia para noviembre”, contó Oriolo. “Por eso aireamos las canchas para que drenen más rápido y permitan jugar. Esto forma parte de un plan anual, pero en este caso quizás tenemos que ser más reiterativos y buscar anticiparnos”.
Uno de los puntos centrales fue, por supuesto, el mantenimiento de la Fitte, parte de un plan anual para que el campo de juego se mantenga en buenas condiciones. “En la Fitte tuvimos un año bastante golpeado por las lluvias y partidos enseguida. Estoy al tanto del día a día gracias a Germán y la lluvia impactó, se dañó bastante sobre todo el medio, pero la cancha sigue estando firme y albergando los partidos con buen nivel. La Fitte ya está para pegar el salto, empezar a sembrar con otro tipo de césped de invierno más profesional y hacer un corte helicoidal. Ya merece un manejo de campo de juego como de Primera B Nacional o Primera de la Argentina”, aseguró Oriolo.
Esta vez se sumó el Polideportivo, a cargo de Los Diablitos, que ya hicieron la siembra. “El Polideportivo me sorprendió”, afirmó Oriolo. “Es un espacio por el que había pasado muchas veces pero nunca lo trabajé y me impacta el lugar, es una cancha hermosa y tienen que darle valor. Ahí tienen una resiembra que hicieron los chicos con drones y nosotros trabajamos en la aireación, así que esperamos que se pueda mantener muy bien”.
Según el especialista, las aireaciones como las que estuvieron haciendo ayer son fundamentales para que “venga una buena primavera, que ingrese oxígeno al suelo y con eso agua y nutrientes. Así las raíces ocupan bien su lugar y se afirman en la cancha. Es el ABC del mantenimiento de los campos de juego, una cosa que no hay que perder de vista. El jugador siente el suelo más esponjoso, la pelota pica mejor, no se escapa y llega de otra manera, permite jugar más pausadamente”.