El Club Lego también organizó opciones para las vacaciones de invierno. Con encuentros semanales en la Biblioteca Belgrano, ofrecieron jornadas para construir, jugar y compartir los miércoles, en dos turnos organizados por edades.
“Son chicos de entre 5 y 12 años y trabajan de tres o de a dos con distintos roles para promover la construcción colaborativa, que contribuye a desarrollar las habilidades socioemocionales”, explica Liliana Méndez, psicopedagoga y parte del equipo de Club Lego. “Vimos que muchos chicos ya tenían experiencia construyendo con Legos pero lo que a veces les sorprendía era construir con otros, que es el desafío más grande. El otro desafío que aparece es el lenguaje, cómo le indico al otro qué tiene que hacer, cómo poner la pieza, para que me entienda”.
Cada grupo funciona con un facilitador y durante el resto del año el club se encuentra los martes, también en la biblioteca.
Para esta versión especial de vacaciones de invierno hubo dos jornadas, cada miércoles del receso, abiertas a chicos con ganas de jugar y construir.
“Tenían distintas propuestas por temática y edad y distintos roles, además de reglas propositivas sobre cómo nos tratamos, nos pedimos las cosas, esperamos los turnos para llegar todos al mismo objetivo”, detallan desde la organización, que incluye también a Roxana Tamborelli, licenciada en Psicopedagogía y en Ciencias de la Educación, y a Mariana Tamborelli, docente de robótica.
Durante el año, el club y sus objetivos se amplían. “Con todo lo que van construyendo no solo tienen la posibilidad de jugar sino que también hacen pequeños documentales con la técnica de stop motion a través de fotos animadas. Así tienen un proyecto más desafiante con más tiempo para desarrollarlo y distintos niveles. También tienen la posibilidad de hacer versiones libres individuales que después tienen que ensamblar al resto”, detallan.
Sobre lo que aporta el Club Lego, desde su organización apuntan que “se promueve la narrativa, el lenguaje, la imaginación y lo simbólico, que está un poco obturado por la falta de juego. Lo que queremos proponer también es que se encuentren con otro, un par con el que comparten el mismo interés y la edad y con quien pueden interactuar, no solo jugar solos, sino con otro real con el que intercambian”.