Frank Meyer y Franco Morganti completaron las horas de capacitación y vuelo y aprobaron el examen para ser pilotos privados. En pocos días podría sumarse uno más, que sería el primer arequero.
“Hacía treinta años que no se recibían pilotos en nuestro Aeroclub. Se había perdido la certificación como Centro de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIAC) y pudimos recuperarla después de mucho trabajo”, destacaron desde el Aeroclub. “Los chicos, que ya estaban haciendo el curso, pudieron rendir acá. Frank y Franco ya se recibieron y calculamos que en 15 días aproximadamente va a rendir Bruno Sartori, que va a ser el primer arequero. Estamos muy felices, todo esto es una alegría y un orgullo, porque venimos trabajando hace mucho en esto y los resultados están a la vista”.
Frank viene de familia de pilotos. Su abuelo lo era, después vino su papá, que es piloto de Aerolíneas, y también su hermano siguió ese camino, pero él en un inicio no pensaba que fuera lo suyo.
“Al principio la verdad que no lo quería hacer. Nunca encontré una razón del por qué no, hasta que un día vine y lo probé”, cuenta. “Eso es lo que siempre le digo a todo el mundo, que tenés que vivirlo. Yo lo viví y me di cuenta que quería hacer esto. Arranqué en el 2022 más o menos y gracias a Dios y a todos los que estamos acá, que somos un equipo y casi como una gran familia, el Aeroclub está ahora como está y ya somos dos alumnos recibidos y otro más que está a punto de recibirse también y varios más estudiando”.

Frank no recuerda la primera vez que se subió a un avión, pero sí su primer vuelo solo al frente de una aeronave, que fue este año. “En marzo más o menos, fue la primera vez que volé solo y es una experiencia hermosa, estar arriba del avión solo, sin nadie más…Ahora la idea es volar, ir sumando horas y entrar en la comercial, que es otra licencia más. Quiero seguir con esta carrera, que es hermosa”.
Por su parte, Franco no viene de familia de pilotos, pero le entusiasmaba el tema. “Siempre me gustó desde chico, pero la verdad que cuando no lo tenés cerca o no tenés a alguien muy cercano que esté en el rubro, es difícil entrar en el tema”, relata. “Recién más o menos en 2022 me empecé a interesar, pero nunca me había decidido. Empecé por otras carreras hasta que lo conocí a él, nos hicimos más amigos, me contó lo que estaba haciendo y yo le dije que era lo que siempre me había gustado. Me sumé con él, vine y me enamoré desde el primer día. Es un lugar hermoso, es verdad que es una familia. Y lo lindo de todo es cuando vos por primera vez te subís y volás y decís: ‘esto es lo que me gusta’ y te das cuenta que es de verdad lo que sentís. Es algo inexplicable. Nadie te puede decir si te gusta, si lo tenés que hacer o si no, vos mismo lo tenés que sentir”.
Él también recuerda con entusiasmo la primera vez que voló totalmente solo. “Estar solo en el avión es una experiencia única, el momento también de inicio de todo para cualquier piloto privado. Al principio capaz que tenés cierta incertidumbre, un montón de sensaciones que después, una vez que hacés tu vuelo solo y aterrizás, se te van esas dudas. Te sentís completo con vos mismo y sabés que hiciste las cosas bien. Hace tiempo que teníamos muchas ganas de rendir, más que nada porque nos sentíamos seguros de nosotros mismos. Una vez que rendís es una pequeña libertad, saber que cumpliste un paso y cerraste una etapa y empieza otra vida nueva, más linda. Lo que viene ahora requiere más estudio, mejor análisis de las situaciones, pero es algo lindo a lo que no hay que tenerle miedo”.
Tanto Franco como Frank planean seguir estudiando para formarse como pilotos comerciales y dicen que seguro lo hagan juntos. La amistad también es un factor decisivo en este logro.
Además de la alegría por los nuevos pilotos, el Aeroclub tendrá en las próximas semanas varios eventos y capacitaciones muy importantes, entre ellos un encuentro un Heli-Asado con helicópteros y otras aeronaves, además de una charla sobre seguridad operacional que reunirá a pilotos y grupos de toda la región.