Corto es uno más del cuartel. Hace algunos años lo rescataron del río, después de que se cayera al agua, y terminó convirtiéndose en la mascota de los bomberos de Areco.

Le encanta recorrer el barrio, saludar a los vecinos y pedir algo para comer poniendo carita de pobre. Y cuando la autobomba llega o se va, él siempre está atento.

Cada tanto se va de parranda: no vuelve al cuartel y los bomberos tienen que salir a buscarlo. Las redes se llenan con su foto y todos estamos atentos, pero siempre termina apareciendo de nuevo en su lugar.

Tiene su camita y su collar con su nombre, para que no queden dudas de dónde está su hogar. En algún momento también pasó un tiempito con los chicos de la CEOSP, pero se ve que le gustó más ser bombero que electricista.

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