Fernando Goldar ha sido muchas cosas a lo largo de su vida. Trabajador de la Penn Controls, actor, dramaturgo, padre y abuelo y ahora suma un título más: escritor.
Es que acaba de publicar su primer libro, “Mirada”, que reúne 20 relatos de su autoría y que ya está disponible en formato ebook y también en papel.
“Escribir escribí siempre, pero estaba demasiado ocupado en sobrevivir. Al principio el mandato de mi vieja era dedicarse al trabajo o al estudio y después estaba ocupado en sobrevivir. Con Silvia teníamos cuatro hijos en los 80 y los 90, ella hacía dos turnos como docente, yo también trabajaba mucho”, cuenta el flamante autor. “Dicen que todo lector escribe una proporción del 5% de lo que lee y yo siempre hice las dos cosas, pero cuando uno relee lo que escribe, especialmente si no hay interés en darle una continuidad, a veces no te gusta, le ves muchos defectos. Entonces, todo lo que escribí hasta hace un tiempo tuvo justicia poética, ejecución por el fuego. Hasta hace ya más de dos años cuando empezaron los talleres de escritura en la UNSADA. Tengo 30 años en el teatro y con José Irazú había desgreñado algunas obras en las que había intervenido en la escritura, pero a partir del taller surgieron el impulso y la contención para escribir y no tener vergüenza de compartirlo”.
A partir del taller de la UNSADA, Fernando se fue soltando como escritor. “En ese taller con Candelaria Betancor me animé al primer cuento completo, que se llama ‘El viaje’ y es parte del libro y la historia que le dio cuerpo a la obra ‘Mirada’. También el título del libro es ese, ‘Mirada’ porque me quedó resonando. Son 20 cuentos con temáticas variadas, sobre cosas propias, ajenas, estímulos que han llegado”, explica Goldar.
Sobre la llegada a la publicación de su libro, relata que hubo ayuda de familiares y amigos: “hubo una pequeña traición de gente amiga que le hizo llegar a una editorial, Autores Argentinos, uno de mis cuentos y ahí vieron potencial y me pidieron si tenía más material. Hice llegar parte, les gustó y me ofrecieron un joint venture: yo bancaba los materiales y ellos todo el trabajo de organización, planificación, diagramación, impresión y difusión, incluyendo que en abril vamos a hacer una presentación en la Feria del Libro. Tengo 71 años y quizás mañana sea tarde, así que le dimos para adelante. En un momento me abrumó el tema de seleccionar la portada, el tipo de papel, la tipografía… cosas que cuando escribo no las tengo en cuenta ni remotamente. Todo eso se fue solucionando y hace poco me avisaron que ya están los ejemplares físicos. Esta semana voy a ir a retirar algunos para tener acá en Areco, llevarlos a la librería y demás. Fue una tirada inicial de 100 ejemplares físicos y además está a la venta como ebook en distintas plataformas y en Amazon y Mercado Libre”.
Además de ser el autor de los cuentos, Goldar hizo la imagen de la tapa. “También la foto de portada es mía, de un viaje que hicimos a Colonia con mi familia. Mi hijo y mi nuera nos invitaron junto a nuestros nietos a pasar el día ahí y a la tarde con Felipe, uno de mis nietos, nos arrimamos a la orilla del río porque quería sacar una foto de la puesta del sol. Estaban todos los elementos de la naturaleza (el sol, el río, el cielo) y los muros que construyeron los hombres. Esa foto me pareció que condensaba un poco la idea del libro, así que hasta la foto de portada es mía”, asegura.
Finalmente, el autor celebra haberse animado a publicar: “Siempre tuve la vocación de escribir y cuando me jubile el vicio de la lectura se profundizó. No puedo no tener más de un libro en la mesa de luz y en donde veas que paso yo, hay un par de libros. De ahí surgió esa inquietud que se canalizó cuando me conecté con el taller de escritura creativa. Esto es un sueño cumplido. O mejor dicho, el inicio de cumplir un sueño, porque tengo más cuentos escritos y me gustaría seguir publicando”, afirma.