Los atardeceres arequeros tienen algo especial. Muchas veces, la combinación entre el sol que cae, las callecitas de nuestro pueblo y el río Areco generan colores mágicos. Desde el dorado más puro a los rosas y violetas, la naturaleza regala paisajes especiales.
En distintos puntos del pueblo, disfrutar de la caída del sol puede ser un muy buen plan. El atardecer en la Fitte, en medio de algún clásico. El sol escondiéndose detrás del Puente Viejo, con algún paisano justo cruzando para el lado del parque.
El final de la jornada de pileta en los clubes, cuando más de uno se apura a salir no solo porque se termina el horario sino también porque ya algo refresca.
El paisaje que acompaña los bares del Casco Histórico, mientras arequeros y turistas disfrutan de algún trago y del encuentro.
Areco tiene su magia y también la encontramos en los atardeceres.