El arquitecto Daniel Masini habló con Días de Areco sobre la modificación de la ordenanza que exige el soterrado de cables en las obras nuevas que acaba de aprobar el oficialismo en el Concejo Deliberante.

Durante la charla, Masini dijo que era una oportunidad perdida y que no está bien modificar una norma legislativa por pedido de una empresa que tiene que realizar una obra invocando cuestiones de costo económico.

El oficialismo, por mayoría, modificó la ordenanza que obligaba a que las obras eléctricas se realizaran con un tendido soterrado de cables. ¿Qué opina al respecto?

“En principio, como principal idea, suena a oportunidad perdida. La verdad que hacer las instalaciones eléctricas soterradas tiene un costo económico mucho mayor, pero también tiene beneficios desde muchos puntos de vista. Cuando se discuten estas obras eléctricas se contemplan cuestiones normativas o de seguridad o de eficiencia del servicio, pero se soslaya la cuestión estética, ambiental, urbana como si fuera algo secundario”.

La modificación de la norma fue por pedido de la empresa TRANSBA que debe mover una línea de alta tensión que pasa por avenida Smith…

“Desde luego que en este caso puntual la obra prevista viene a mejorar el tendido existente, que no solo estaba fuera de norma sino que también ya había provocado un accidente. Pero después de una discusión de tantos años y de los esfuerzos que se hicieron en soterrar cables, es una pena que en esta oportunidad no se plantee cumplir con la misma situación. Esto lo digo si pensamos un Areco de acá a 20 años porque seguramente la avenida Smith va a estar mucho más consolidada, con más construcciones que hoy. Es por eso que habíamos pensado para tener un espacio público mayor en esa avenida que en las calles comunes del pueblo y ni que hablar del Casco Histórico, que podía absorber una escala un poco mayor de edificación con planta baja y dos pisos pero si a cuatro metros de la ventana pasa una línea de alta tensión es una cosa y si la planificamos sin esa línea es otra. También debemos tener en cuenta que es uno de los ingresos a San Antonio de Areco y era preferible no tener una línea de alta tensión pasando por ahí”.

Durante la intendencia de Paco Durañona se exigió a todas las obras cumplir con este requisito de que el cableado fuera soterrado…

“Todas las obras que se hicieron en la gestión de Paco que implicaran tendido de cables, ya sean eléctricos o de servicios de datos, se luchó, se buscaron consensos y se acordó con todas las empresas que fueran soterrados. Lo mismo hicimos con los privados que pidieron abrir una calle en una manzana nueva. A todos les exigimos que paguen ese costo de enterrar esos cables. Las obras que hizo el propio Estado también cumplieron con eso. Es un camino larguísimo porque todo está aéreo, pero en algún momento había que empezar. Ahora se dio marcha atrás y se generan más cables aéreos que van a quedar por décadas. Es avanzar sin tener un criterio, sin tener un rumbo que en definitiva hace que las cosas sean más caras, más desprolijas, más difíciles de mantener y que generen distintos inconvenientes”.

¿Por qué dice que esta modificación de la ordenanza es una oportunidad perdida?

“La verdad es que aplicar esa lógica legislativa a la disposición de cada empresa cada vez que tiene que hacer una obra es peligroso. Más allá de esta obra puntual en sí. Si vamos a cambiar los términos del acuerdo social al que se llegó desde una legislación aprobada por el Concejo Deliberante cada vez que una empresa viene a pedirnos algo, estamos en problemas. Eso fue lo que pasó porque la empresa TRANSBA manifestó que no había ningún impedimento técnico para que los cables fueran soterrados sino que había un impedimento económico. Pienso que habría que agotar la discusión para ver a quién le corresponde pagar ese sobrecosto antes que cambiar una legislación”.

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