El 29 de agosto de 2002 el Dr. José Antonio Cames renunció al cargo de Intendente Municipal, un hecho que registra pocos antecedentes en la historia de San Antonio de Areco y fue el único caso de este tipo desde la recuperación de la democracia, en diciembre de 1983.

Antes de avanzar en el detalle de este acontecimiento, es necesario sintetizar el contexto que le daba marco a la vida política de principios del siglo XXI. La crisis económica que determinó el final de la Ley de Convertibilidad tuvo fuertes consecuencias políticas y sociales con una profunda inestabilidad institucional que incluyó la caída del gobierno de Fernando De la Rúa y la sucesión de cinco presidentes en 10 días, acompañado de un alto índice de desocupación y pobreza (casi en niveles nunca antes vistos) más una mega devaluación del peso. En ese momento circulaban en el país 19 cuasi monedas, bonos provinciales que sirvieron para paliar en parte la crítica situación en conjunto con los clubes de trueque que se expandieron como hormigas por toda la Argentina.

Cames había promovido un recambio generacional en la Unión Cívica Radical y le puso punto final a un periodo interno corto, que podríamos denominar como “post Dominguismo”. Como candidato de la Alianza UCR – FREPASO incorporó a dirigentes que dejarían su marca con el paso del tiempo: Estela Lennon y Fernando Fernández, que se sumaron al grupo político más cercano, integrado por Andrés Antedoménico, Eduardo Jordán, Roberto Rozzolino, Cecilia Rojo, Silvia Terza y José Julio Cagnoni. También integraron el staff original un histórico del radicalismo como Oscar Miserendino y Carlos “Chino Martínez”, que más tarde fundó un partido vecinal.

Tras una dinámica campaña electoral, que contó con el respaldo abierto de un selecto sector de vecinos y empresarios influyentes, José Cames derrotó en las urnas a Fabio Sorchilli por una abultada diferencia (6862 votos contra los 5038 que cosechó el postulante peronista) proponiendo un proyecto de cambio titulado “Un Areco diferente”, que pretendía modernizar la estructura de nuestra sociedad.

Pero a pesar del apoyo popular en esas elecciones de octubre de 1999 y del ascenso a la cima del poder de la Alianza, no fue mucho lo que quedó para rescatar de la gestión municipal. Ni siquiera en el primer año, donde el crédito del vecindario para el nuevo gobierno fue amplio y generoso. En un repaso rápido podemos enumerar la pavimentación de seis cuadras de calle Alberdi, más otras dos de cordón cuneta en Marconato, la subvención total de parte de la provincia de Buenos Aires del sistema educativo municipal, la escrituración de los lotes de la Manuela que había comprado Sorchilli hijo y no demasiado más.

En 2001 la crisis económica se hizo sentir con fuerza también en el plano local y la administración de Cames no tuvo las respuestas necesarias. Así lo reflejó el resultado de los comicios del 14 de octubre, conocidos popularmente como los del “voto bronca”. En esa contienda electoral hubo 4100 votos en blanco y anulados, el oficialismo apenas obtuvo 2687 sufragios y quedó en minoría en el Concejo Deliberante. Ese fue el comienzo del derrumbe.

Desde el amanecer de 2002 los problemas se fueron encadenando, uno tras otro. Durante el verano renunciaron los principales funcionarios: Antedoménico (Secretario de Gobierno), Terza (Obras Públicas), Rojo (Acción Social) y Martínez (Hacienda). En marzo, con la Alianza disuelta, Cames convocó al peronista Horacio Viganego para tratar de apagar el incendio que lo acechaba. Viganego llegó con la recomendación de los mismos empresarios que lo habían acompañado en el 99 pero esta incorporación le restó el poco apoyo del radicalismo que todavía conservaba.

A esa altura, abril de 2002, la situación económica se había vuelto sumamente crítica. El municipio les debía mucho dinero a sus proveedores, la recaudación había caído a pisos históricos, casi no prestaba ningún servicio y los trabajadores (eran más de 500 por aquel entonces) estaban de paro permanente porque se les adeudaban dos meses de salario, que rozaban los 300 pesos mensuales. Los médicos del Hospital Zerboni (único prestador de salud porque el Hospital Morgan cerró sus puertas a mediados de 2001) también estaban en conflicto por la aplicación de la famosa Ordenanza 2500, una suerte de reglamento interno del nosocomio con el cual los profesionales no estaban de acuerdo.

A principios de junio, virtualmente acorralado por las circunstancias, José Cames pidió licencia. Por espacio de un mes lo reemplazó en el cargo el Concejal Eduardo Jordán, un tiempo breve que la UCR utilizó para reacomodar sus fichas sobre el tablero pensando en las jugadas por venir. 

Cuando Cames regresó a su puesto, la crisis alcanzó su profundidad límite. Casi en total soledad política, el Intendente encabezó la Fiesta “Vivas las Pampas”, mojón de partida de una nueva etapa del desarrollo turístico, pero luego, jaqueado por las deudas, por el sostenido reclamo de los trabajadores de la Municipalidad y por el retiro de Viganego, el jueves 29 de agosto le entregó al Concejo Deliberante una carta con su renuncia indeclinable.

Esa misma noche, el Departamento Deliberativo, con mayoría peronista, aceptó la renuncia de Cames y votó en favor de la asunción de Jordán para completar el mandato que quedaba vacante hasta el 10 de diciembre de 2003.

El sueño del Areco diferente acunado por José Cames había terminado consumido por las llamas de la crisis y por sus propias falencias políticas. Su nombre se perdió entre los pliegues de la memoria, pero todavía sigue siendo un recuerdo incómodo del que nadie se quiso ni se quiere hacer cargo. Pero ese mismo día también se abrió para el radicalismo una nueva oportunidad de la mano de Eduardo Jordán y no la desaprovechó.

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