Es un buen ejercicio intelectual analizar que repercusión tuvieron en San Antonio de Areco acontecimientos definidos como históricos que conmovieron a la Argentina entera.

Uno de esos hechos fue la muerte de Eva Duarte, registrado el 26 de julio de 1952. ¿Cómo se vivió en nuestro pueblo esa fecha grabada a fuego en el imaginario colectivo del peronismo? ¿Qué cosas cambiaron a partir de entonces en la marcha de nuestra sociedad? ¿Qué consecuencias políticas tuvo para el futuro? Veamos.

El 26 de julio de 1952 gobernaba el Municipio de San Antonio de Areco el peronista Rodolfo Orofino. Ese día se conoció la noticia que conmocionó al país entero: la muerta de Eva Duarte de Perón. Rápidamente, el Consejo Superior del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires emitió una lista de disposiciones para los honores fúnebres y la adhesión al duelo de la Nación, a las que se sumaron la Intendencia, el Concejo Deliberante, la Delegación de la CGT, las Unidades Básicas Masculinas y Femeninas y el Ateneo Juvenil Peronista.

En la mañana del domingo 27 fueron izadas a media asta, en señal de duelo, las banderas de la Municipalidad, la del mástil de la Plaza Principal y la de los edificios de las reparticiones públicas.

Más tarde se ofició una misa en memoria de la ilustre fallecida en la Parroquia San Antonio de Padua, a la que asistió una gran cantidad de personas. El templo, con sus colgaduras negras, presentó un aspecto imponente y el público acudió con profundo recogimiento.

Por la tarde se ofreció un responso, también muy concurrido y su suspendió el tradicional paseo de vecinos frente al edificio municipal.

Durante lunes y martes continuaron los responsos en la Iglesia mayor.

Desde el mismo domingo se colocó en el salón del Concejo Deliberante un retrato de la extinta, cubierto con un crespón, en cuyo pie depositaron ofrendas florales las personas que desfilaban para rendirle homenaje.

El martes, en el salón de actos de la Municipalidad, se colocó otro retrato de Eva Perón rodeado de ramitas de laurel. Le hacían fondo una bandera argentina cruzada por un crespón y un gran Cristo, a cuyos costados se colocaron dos candelabros y más adelante dos lámparas votivas.

A lo largo del día, una crecida cantidad de personas desfiló por el lugar, muchas de las cuales, especialmente mujeres, demostraron su emoción incontenible, rompiendo en llanto.

Representantes de las fuerzas policiales, integrantes de los gremios, empleados municipales y de otras reparticiones públicas, mujeres y niños se fueron turnando en la guardia de honor que simbólicamente se rindió a la ilustre desaparecida.

Durante la ceremonia una niña leyó una sentida poesía, se dio lectura al último discurso pronunciado por Eva, el 17 de octubre de 1951, y la señorita Ruth Nelly Martínez pronunció una proclama de la Unidad Básica Femenina.

A las 20 y 25, hora en que dejó de existir Eva Perón, se apagaron las luces del recinto y se guardó un emocionado minuto de silencio.

A partir del miércoles 30 de julio, el retrato de Eva fue colocado en uno de los corredores de la Municipalidad, donde concurrieron muchísimas personas con ofrendas florales.

El 5 de agosto una delegación de la CGT, encabezada por su Secretario General, Alberto Valenza, viajó a Capital Federal para participar de un desfile ente la capilla ardiente establecida en el Ministerio de Trabajo.

Mientras tanto aquí hubo actos en la sede del Banco Provincia de Buenos Aires, en el Correo y en el Telégrafo. También se dispusieron altares cívicos en las Unidades Básicas Masculina y Femenina ante los cuales los afiliados y simpatizantes continuaron rindiendo sus homenajes.

El viernes 8 de agosto, con la presencia exclusiva de los Concejales peronistas y de numeroso público que colmó la barra, se llevó a cabo una sesión de homenaje en el Concejo Deliberante, que solo tuvo el objetivo de aprobar las disposiciones de honores a la ilustre fallecida. Como era habitual, se destacó el discurso del Presidente del cuerpo deliberativo, Eduardo Novillo.

El domingo 10 se ofició una misa en la capilla San Patricio, a pedido del gremio de las costureras.

El 22 de agosto se realizó otra sesión extraordinaria del Concejo Deliberante (otra vez con la ausencia de los radicales Juan Carlos Castex y Rodolfo Ratto) donde el bloque peronista, ante una multitud y con la participación del Intendente Orofino, aprobó un proyecto propuesto por la CGT de cambiar el nombre de la Plaza Ruiz de Arellano por el de Eva Perón, la construcción de un arco de entrada sobre la calle Mitre frente a la iglesia y la colocación de un busto de la señora de Perón en la esquina de Mitre y Arellano, que fue inaugurado el 26 de julio de 1953.

Unos días antes, el 4 de junio, solo con el voto del oficialismo, el Departamento Deliberativo había aprobado el reemplazo del nombre de la calle Alsina por el de Presidente Perón.

El martes 26 de agosto, en un altar cívico montado en la Unidad Básica de la esquina de Moreno y General Paz, la CGT y el peronismo local rindieron un homenaje póstumo a Eva Perón, al cumplirse un mes de su muerte. Desde un balcón del edificio, el Escribano Miguel Ángel Iriarte pronunció un discurso donde resaltó la figura de la difunta. Luego una nutrida delegación partió en procesión hacia la Plaza Principal para escuchar por altoparlante las palabras del dirigente obrero José Espejo, frente a un altar cívico instalado al pie de la rotonda, donde se depositaron ofrendas florales A las 20 y 25, luego de un toque de clarín, el público guardó 5 minutos de silencio.

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