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  11/07/2019 | Política  
  El rol del Concejo en la gestión de Durañona  
 


Por Daniela Nuñez Correa
 
A fines de junio se cumplieron dos años desde la prohibición total de la fumigación aérea en San Antonio de Areco. El 28 de junio de 2017 el Concejo Deliberante aprobó por el voto doble de su entonces presidente, Nicolás Marinkovic, la ordenanza 4226 que modificaba la 3919 y establecía que quedaba prohibida la fumigación aérea en todo el partido de Areco. Concluía así un proceso largo que había comenzado en 2012, con un decreto del intendente Durañona que buscaba justamente lograr esa prohibición y que derivó en una serie de debates, algunos de tono más fuerte que otro.
 
El decreto inicial firmado por Durañona en 2012 fue rechazado por el Concejo y recién en 2014 se aprobó la ordenanza 3919, el reglamento de pulverizaciones. A través de ella se limitaba la fumigación aérea y se establecían distancias mínimas para la aplicación en zonas de escuelas o viviendas rurales, además de formas de manejar agroquímicos, lugares por donde pueden circular los “mosquitos” de fumigación y controles de parte del Estado. La norma se aprobó con los votos del oficialismo y del GEN, que entonces tenía su bloque en el Concejo Deliberante y Paula Suárez ejercía la presidencia en representación de ese espacio. 
 
Pero el debate por las fumigaciones claramente no terminó en 2014 con la aprobación de la ordenanza 3919. Durañona insistió con la prohibición total y finalmente, en 2017 y con la mayoría en manos del oficialismo, se aprobó la prohibición total. No fue un debate fácil y solo recién en 2017 y apelando al voto doble del entonces presidente del cuerpo, Nicolás Marinkovic, pudo el oficialismo lograr lo que buscaba casi desde el inicio de su primera gestión.
 
El corazón de la discusión por la fumigación confrontaba diversas formas de ver la producción y ponía sobre la mesas las contradicciones entre sectores agropecuarios intensivos y trabajadores, docentes y estudiantes rurales.  
 
Esta discusión por la fumigación aérea fue otro de los grandes debates que tuvo el Concejo Deliberante durante la era Durañona. Incluso antes de ser intendente, Paco propició fuertes disputas políticas que pasaron por el Concejo, como la discusión sobre el acceso gratuito a la salud o la de las tasas. 
 
En febrero de 2012, por ejemplo, Durañona cruzó la plaza y se metió de lleno en el Concejo. Estaban discutiéndose las tasas municipales, uno de los debates que se volvería central en lo ocho años de gestión de Paco, y el flamante Intendente (había asumido hacía poco más de tres meses), pidió participar de la asamblea de concejales y mayores contribuyentes para plantear la necesidad de cambiar la matriz fiscal impositiva del Municipio. Arrancaba así una saga que se extendería durante sus ocho años de gestión, con Durañona buscando modificar la manera en que se cobraban las tasas y casi todo el arco opositor acusándolo de excederse en sus pretensiones.
 
La discusión de fondo en cada uno de estos debates siempre fue clara: Durañona buscaba la expansión del Estado local, que el Municipio cumpliera un rol central en la extensión de servicios, obras públicas y ampliación de derechos y buscaba herramientas para lograrlo. Del otro lado, con una visión mucho más conservadora acerca de qué atribuciones debe tomar el Estado, la alianza que eventualmente se consolidaría en Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio) planteó siempre un municipio más pequeño y apoyado en instituciones intermedias (cooperadoras, asociaciones de amigos) a la hora de brindar prestaciones a los ciudadanos. 
 
En esa línea, otro de los grandes debates de estos años en el Concejo Deliberante fue el que derivó en la creación de SANEAR, la empresa estatal de agua y cloacas. En septiembre de 2015 el oficialismo logró con el acompañamiento del Frente Renovador aprobar el contrato para que AYSA se hiciera cargo de los servicios de agua y cloacas en Areco. En esa ocasión, Cambiemos se opuso a la medida argumentando que se trataba de una privatización encubierta y que el acuerdo no beneficiaría a Areco.
 
El convenio con AYSA incluía no solo que esta empresa estatal se hiciera cargo de los servicios de agua corriente y cloacas en todo el partido sino que también implicaba una inversión de más de $450 millones en obras de ampliación y mejora de los dos servicios. El acuerdo se firmó a fines de 2015, pero la llegada de Mauricio Macri a la presidencia cambió las reglas de juego: el flamante mandatario decidió que AYSA no prestaría servicios más allá del conurbano y por lo tanto no llegaría a Areco. Gracias al contrato que ya había logrado firmar, el Municipio pudo disputar un resarcimiento económico y logró que el gobierno nacional y el provincial se comprometieran a hacer una serie de inversiones en el pueblo. Algunas se concretaron, como las obras de cloacas en Areco y otras quedaron truncas, como la ampliación de la planta depuradora de Areco y la construcción de una en Villa Lía para llevar ese servicio en la localidad.   
 
Con la caída del convenio con AYSA comenzó a gestarse la posibilidad de crear una empresa estatal de agua y cloacas estrictamente local. Así, el estatuto de SANEAR pasó por el Concejo y también generó fuertes disputas. Si bien finalmente hubo consenso a la hora de votar en general, Cambiemos disintió en algunos puntos y puso especial énfasis en los sueldos que cobraría el directorio y que, decían, serían excesivos. También en el debate por la creación de SANEAR apareció la cuestión del rol del Estado, de lo que debía o no invertir para la ampliación de servicios y cómo encararlos. 
 
Una y otra vez hemos visto dos grandes modelos en disputa en el Concejo Deliberante. Por un lado, el empujado por Durañona con una fuerte centralidad del Estado que recauda tasas para repartirlas en la ampliación de servicios y pone presión sobre quienes más ingresos tienen. En esa concepción es el Estado local el que marca las reglas del juego y se mete de lleno en cada aspecto de la vida en común. Por el otro lado, el modelo que propone Cambiemos pone al Estado en un lugar mucho menor y da mayor protagonismo a instituciones intermedias. Para este espacio, el municipio debe orientar su trabajo a ordenar y acompañar a otros actores locales y que sean ellos quienes empujen el desarrollo. 
 
Esos mismos modelos que se han disputado en el Concejo son los que vemos en general en el debate político en Areco y los que van a enfrentarse este año. Por un lado, la continuidad de lo propuesto por Durañona ya sin él como figura central y por el otro un giro profundo hacia la visión más conservadora del pueblo encarnada por Cambiemos y sus candidatos. 
 
El 10 de diciembre comenzará una nueva etapa en la política arequera y el Concejo Deliberante ya da muchos indicios de cómo serán los debates. 
 
 
 
 
 
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